25 años después de la muerte de Pedro Carrasco, Raquel Mosquera y Rocío Carrasco sorprenden a todos
No se puede decir ni mucho menos que la viuda y la hija del boxeador se llevaran bien ni antes ni después del fallecimiento de la persona que les unía. Pero tras un cuarto de siglo resulta que tienen más en común de lo que creían.

Raquel Mosquera.
Desde la muerte de Pedro Carrasco un 27 de enero de hace 25 años la relación entre su viuda, Raquel Mosquera, y su hija, Rocío Carrasco, ha sido de todo menos buena. El boxeador tenía tan solo 57 años cuando sufrió un fulminante ataque al corazón que dejó desoladas a ambas, pero no fue suficiente para acercar posturas ni mucho menos.
Sin embargo, y a pesar de sus evidentes diferencias, parece que tienen mucho más en común de lo que podría parecer. Como la manera en la que ambas han preferido recordar al exdeportista, en la intimidad y sin manifestar ningún gesto físico en su memoria.
Aunque la peluquera sí le rindió homenaje a través de sus redes sociales con un emotivo mensaje en el que confesó que "te tengo que estar queriendo hasta después de la muerte, yo te quiero con el alma y el alma nunca se muere", ni ella ni su hija han enviado flores a la tumba de Pedro ni se han acercado al cementerio de Carabanchel en este día tan significativo, luciendo tan solo los dos maceteros de flores artificiales (de uno de ellos cuelgan varios llaveros con guantes de boxeo) que habitualmente decoran el lugar en el que reposan los restos mortales del campeón.

Imagen de la tumba de Pedro Carrasco en el 25º aniversario de muerte del boxeador.
Mientras Rocío optó por no dejarse ver en esta fecha tan señalada en la que se cumple un cuarto de siglo de la muerte de su padre, Raquel continuó con su rutina y acudió a su centro de belleza en un centro comercial de Las Rozas. Muy seria, sin gota de maquillaje y con una sencilla coleta, la peluquera guardó silencio y evitó recordar públicamente al que fue su primer marido ni sincerarse sobre cómo lleva su ausencia.
Tampoco quisoi decir nada sobre el complicado trance que está viviendo tras la detención el pasado julio en Francia de su pareja Isi, padre de su hijo Romeo. En prisión preventiva en el país vecino desde hace 7 meses a la espera de juicio por un presunto delito de tráfico de drogas, Mosquera todavía no ha ido a visitarle a la cárcel y, esquiva, prefirió revelar si hay alguna novedad en la situación legal de su marido.