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Antonio Banderas, Encarna Sánchez y La Gaviota: la mansión marbellí convertida en herencia maldita
El actor malagueño cerró en julio de 2024 un capítulo complicado al demoler voluntariamente la icónica mansión en primera línea de playa que compró en 1997 a los herederos de la legendaria locutora...

Mansión 'La Gaviota'.
El actor malagueño derribó en julio de 2024 su icónica mansión en primera línea de playa en Los Monteros, heredada de la legendaria locutora Encarna Sánchez, tras décadas de litigios urbanísticos originados en la época de Jesús Gil. Aunque supuso un cierre emocional, la decisión ha permitido construir Mi Calle, un palacete contemporáneo de tres plantas y 500 m² con piscina infinita que avanza obras en 2026, simbolizando el arraigo de Banderas a la Costa del Sol mientras impulsa proyectos culturales en Málaga.
La Gaviota, el chalet de dos plantas con piscina y vistas directas al mar en la exclusiva urbanización Los Monteros (al este de Marbella), fue construida en 1995 gracias a una controvertida licencia otorgada durante el mandato del alcalde Jesús Gil. En sus orígenes perteneció a la famosa locutora Encarna Sánchez, quien la inauguró con una gran fiesta convirtiendo el recibidor en plató de radio para su programa en COPE. Sin embargo, apenas pudo disfrutarla: falleció en Viernes Santo de 1996 por un cáncer de garganta. En 1997, Antonio Banderas la adquirió de su heredera Clara Suñer, sin prever los problemas legales que arrastraría durante más de dos décadas.
La irregularidad urbanística se reveló pronto: en 2003, la justicia invalidó la licencia al considerar que la parcela estaba destinada a equipamiento sanitario y ocupaba zona de dominio público. Banderas cedió más de 1.200 m² al Ayuntamiento en 2010 para ampliar el paseo marítimo, y aunque hubo intentos de regularización, incluida una sentencia del Tribunal Supremo en 2014 que validó aspectos pero impuso condiciones, en 2015 se revocó la regularización del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Pese a que en 2024 el Ayuntamiento solicitó archivar algunas actuaciones por avances en la legalización, el actor optó voluntariamente por el derribo exprés en julio de ese año, dejando el terreno vacío y solicitando inmediatamente licencia para una nueva vivienda ajustada a la normativa vigente.
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A finales de los 90, con el éxito en Hollywood consolidado gracias a películas como La máscara del Zorro, Banderas mantuvo su apego a Málaga: incluía cláusulas en contratos para tener libre Semana Santa en España. Compró La Gaviota como refugio familiar para descansar, pasar temporadas y recibir a seres queridos. Estaba casado con Melanie Griffith, fascinada por Andalucía y sus tradiciones; sus hijos Alexander Bauer y Dakota Johnson disfrutaron veranos allí, y Dakota regresó en ocasiones posteriores.
La casa fue escenario del nacimiento de su hija común, Stella del Carmen Banderas, en el Hospital Costa del Sol de Marbella, donde vivió sus primeras semanas. Aunque creció en EE.UU., regresaba anualmente atesorando recuerdos de playas, bocadillos de Nutella, tardes de Grand Prix y cenas familiares. En entrevistas como en Vanity Fair, Stella ha destacado su conexión con España ya que en 2021 residió temporalmente en Málaga para el musical Company con su padre, y vuelve en Semana Santa o al Starlite cada verano.
Tras la separación de Griffith en 2014, La Gaviota acogió la relación con Nicole Kimpel, quien se enamoró de España: "Me encanta su gente, comida, mentalidad... Marbella y Málaga me gustan, y es donde nació mi pareja, así que me siento en casa", declaró en ¡HOLA! desde allí.

Antonio Banderas, en un evento.
No todo fueron alegrías: allí transcurrieron los últimos días del padre del actor, José Domínguez, fallecido en 2008, y fue refugio solitario durante el confinamiento de 2020, estando Nicole en Ginebra.
El derribo de julio de 2024 cerró un capítulo emocional, Banderas ha declarado que no sintió apego por las cosas materiales y que no le dolió, pero abrió uno nuevo: en la misma parcela avanza Mi Calle, un palacete moderno de tres plantas con unos 500 m², piscina infinita, grandes ventanales al Mediterráneo, materiales andaluces y diseño sostenible. Las obras progresan en 2026, con el antiguo portón aún visible pero el nuevo muro grabado con el nombre.
Esta etapa coincide con el Espacio Sohrlin Andalucía en Málaga, centro de artes escénicas, formación y entretenimiento cultural creado con Domingo Merlín, que ya acoge espectáculos y posiciona la ciudad como referente. Banderas y Kimpel residen principalmente en su ático malagueño de 500 m² frente a la Alcazaba y el Teatro Romano.
Con esta transformación, Antonio Banderas cierra un ciclo complicado ligado a Encarna Sánchez y la era Gil, y apuesta por un futuro luminoso en su tierra natal, entre nuevas raíces familiares y proyectos ilusionantes.