El motivo por el que la hija de Belén Rueda envió a su madre directa al psicólogo
Belén Écija está de gira promocional con su famosa progenitora y están saliendo a la luz detalles inéditos de su vida íntima que tal vez no pocas familias reconozcan.

Belén Rueda se mostró muy sincera y natural con una fase de los hijos que afecta a todos los padres.
Belén Rueda y Belén Écija vivieron este martes una noche especial en El Hormiguero de Pablo Motos. Tras coincidir fugazmente en un cameo en La Agencia, madre e hija han cumplido un sueño largamente deseado: protagonizar juntas su primera película, El vestido, un relato de terror donde la ganadora del Goya por Mar adentro interpreta a una madre que huye de su pasado mientras su hija adolescente intenta recomponer su presente. Ambas acudieron al programa de Antena 3 presumiendo de complicidad, una complicidad que no siempre fue tan sencilla a juzgar por las confesiones que hicieron en el plató de Trancas y Barrancas de la manera más sincera y natural.
La experiencia de rodar juntas ha sido, en sus propias palabras, “maravillosa”. Écija confesó la ilusión que sintió al notar el orgullo de su madre durante el rodaje, mientras Rueda asentía con esa mezcla de ternura y admiración que solo se da en ciertos vínculos. Aun así, no ocultaron que su relación ha pasado por etapas más turbulentas. “Nos entendemos muy bien, no discutimos mucho, y como somos muy entusiastas cuando sale un proyecto hablamos mucho”, explicaron, aunque admitiendo que “hemos tenido nuestros momentitos”.
La adolescencia "dura, dura" de Belén Écija
En este sentido la actriz recordó sin rodeos que su adolescencia fue especialmente complicada. “Ha llovido, pero fue dura, muy dura”, confesó Écija. Rueda, intentando quitar hierro, añadió: “Nadie se tiene que enfadar. Todos hemos pasado por esas fases. Parece que cuando tienes hijos o estás relacionado con gente que está pasando por la adolescencia, parece que no la has pasado nunca porque ahora hablas de un proceso que tú ya has pasado”.
Écija detalló que, pese a tener “una relación muy buena”, al llegar esa etapa “parece que se ha cerrado una puerta en la que podías contarle todo a tu madre”. Una puerta que, según ella, “hasta que no pasa la adolescencia, no se vuelve a abrir”. Actualmente, sin embargo, asegura que “ahora siento que puedo contar más con ella que antes”.
Belén Rueda tuvo que ir al psicólogo para gestionar los cambios de su hija
La joven no evitó la autocrítica: “Fui complicada, pero no lo he sido en ningún otro momento de mi vida. Quería llamar la atención porque había factores de la vida personal que me dolían mucho”. Su madre, escuchándola, reconoció que tampoco “viví nada bien” aquella etapa. Tanto es así que Rueda confesó que “hubo un momento en el que tuve que ir al psicólogo” para aprender a gestionar los cambios de su hija. “Ella es muy apasionada y como las neuronas no están completas, hizo que todo se desbordara”, recordó entre risas. Incluso relató un verano especialmente tenso: tras suspender “X”, Écija tenía previsto viajar a Mallorca y hacer un Interrail. “Le dije que se quedaba sin viaje. Hubo mucha bronca y le di la opción de elegir solo uno”, contó.
La visita de madre e hija no solo dejó titulares: también lideró la noche televisiva. De hecho, El Hormiguero firmó un 14,1% de share y 1.757.000 espectadores, imponiéndose con claridad a La Revuelta de La 1, que en competencia directa con Nek como invitado se quedó en un 11,8% y 1.506.000 espectadores.