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Juan José Millás da la vuelta a la tortilla y saca información jugosa a Jordi Évole sobre su exmujer

El presentador de La Sexta está acostumbrado a llevar a sus invitados a esos lugares íntimos y privados de su vida personal a los que no quieren ir. Pero esta vez se topó con la horma de su zapato.

Jordi Évole con Juan José Millás.

Jordi Évole con Juan José Millás.

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Normalmente suele ser Jordi Évole el que logra sacar a sus invitados esa información íntima o privada que se resisten a soltar, pero esta vez se enfrentó a un rival demasiado veterano... Ya se sabe lo que dice el refrán, sabe más el diablo por viejo que por diablo, y Juan José Millás se las sabe todas.

Así, el presentador de Lo de Évole viajó a la casa asturiana del escritor para hablar de vejez, capitalismo y soledades contemporáneas, pero el diálogo termina desembocando en un territorio mucho más frágil y personal en el que el periodista terminó hablando de su vida privada, a pesar de lo celoso que suele mostrarse con su intimidad.

Millás, que acostumbra a pensar en voz alta con una precisión casi quirúrgica, se descubre incapaz de relatar su propia separación. No es pudor literario: es pudor humano. Recuerda que perteneció a una generación que se separó sin manual de instrucciones, cuando el divorcio aún no estaba normalizado y las familias lo comentaban en voz baja, como si fuera una grieta que no convenía mirar demasiado. Aquella falta de referentes, sugiere, amplificaba la incertidumbre.

Évole, que intenta conducir la charla hacia ese pasado íntimo, reconoció que la sociedad trata las rupturas con una ligereza casi festiva. Millás coincidió, aunque sin dramatismos: separarse siempre duele. Y más cuando hay un niño de cuatro años en medio y uno debe encontrar palabras para explicar lo que ni siquiera los adultos saben formular. Los menores, apunta el escritor, perciben antes que nadie lo que no se dice. Son, en su expresión, “escuchadores” de lo invisible.

Pero Millás no se dejó diseccionar sin devolver el bisturí. Le recordó a Évole que aquello era una conversación, no un interrogatorio, y que el periodista tiene la habilidad de hacer que la gente baje la guardia. Entre bromas defensivas, el escritor terminó invirtiendo los papeles y preguntando. Y entonces Évole habló sobre algo que rara vez ha verbalizado en público: su divorcio. Todavía quedan libros suyos en casa de su ex, confesó. Millás, rápido, aprovechó para repreguntar y darle la vuelta a la tortilla: “¿Eso es que no te has ido del todo?”. El presentador respondió con humor si lo que quería era psicoanalizarle.

Jordi Évole habla de su divorcio

La escena funcionó como una coreografía de silencios, ironías y pequeñas revelaciones. Millás comparó la separación con romper una frase, una sintaxis que parecía estable. Évole, por su parte, dejó entrever que su propia ruptura (con Esther Delgado, madre de su hijo Diego) fue un territorio que siempre ha preferido mantener fuera del foco. Hasta ahora. Eso sí de la exdirigente de la CUP Anna Gabriel, ni una palabra. 

En la cocina tranquila de Asturias, lejos del ruido urbano, ambos terminaron hablando menos de divorcios que de algo más profundo: la dificultad estructural de decir lo que importa, la fragilidad del lenguaje cuando intenta tocar lo íntimo y la extraña mezcla de humor y vértigo que aparece cuando dos personas se miran sin guion.

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