Actor de 'La que se avecina' confiesa sentirse “olvidado” tras abandonar la serie por su salud mental
El actor, conocido por su icónico papel de Vicente Maroto en La que se avecina, revela en exclusiva cómo la ansiedad y el estrés acumulado durante más de una década frente a las cámaras le llevaron a abandonar la televisión y a permanecer ingresado en una clínica especializada.

Ricardo Arroyo en una escena de 'La que se avecina'.
Ricardo Arroyo, nacido el 28 de noviembre de 1950 en Barcelona, es uno de los rostros más reconocibles de la comedia televisiva española. Su trayectoria comenzó en teatro y cine, pero fue en televisión donde alcanzó la fama. Participó en ficciones como Aquí no hay quien viva, interpretando a Higinio Heredia durante 19 capítulos, y en series como Periodistas (1999), Médico de familia (1999) y El comisario (2001-2005), donde destacó en papeles secundarios que dejaron huella. En el cine también tuvo participaciones relevantes en películas como XXL (2004), El oro de Moscú (2003), Poniente (2002), Los pasos perdidos (2001) y Como yo te amo (2016).
Sin embargo, el momento decisivo de su carrera llegó en 2007 con La que se avecina. Su personaje, Vicente Maroto, apodado el hombre cojín, se convirtió en uno de los favoritos del público gracias a su humor y sus icónicas escenas en Mirador de Montepinar. La serie le dio fama y estabilidad económica, pero también le obligó a afrontar jornadas agotadoras de hasta 12 horas diarias, un ritmo que terminó pasando factura a su salud mental.
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Tras más de 14 años en la serie, Arroyo se vio obligado a tomar la difícil decisión de dejar a Vicente Maroto. La ansiedad, los episodios de estrés y el agotamiento físico eran cada vez más intensos. “Me pudo el estrés. La fama no me lo provocó, fue la prisa”, confesó recientemente en una entrevista en El tiempo justo de Telecinco. En su relato, detalló cómo la sobrecarga laboral le impedía disfrutar de la familia, descansar o incluso caminar con seguridad: “He tenido casi 20 caídas por la calle… tengo que andar con cuidado para no marearme”.
Desde hace dos años, Arroyo permanece ingresado en una clínica especializada en Madrid, donde recibe tratamiento para reorganizar su vida y recuperar su bienestar. “Llegó un momento que dije hasta aquí. Fue ir a urgencias y ya de ahí pasé de una clínica a otra”, explicó, subrayando que su recuperación progresa, pero que todavía necesita avanzar con prudencia para no comprometer lo logrado.
Además, el actor expresó su decepción por la escasa comunicación con algunos compañeros de La que se avecina: “Cuando tienes popularidad o estás trabajando, eres la hostia; en cuanto desapareces del grupo, nadie se acuerda de ti”. A pesar de ello, mantiene la ilusión de regresar a la interpretación y considera que los hermanos Caballero podrían volver a contar con él, aunque su personaje tuvo un desenlace definitivo en la serie en 2024.
Ricardo Arroyo deja claro que su pausa le ha permitido poner la salud por encima de la fama y que, si regresa a la televisión, será con un ritmo distinto, sin sacrificar su vida personal ni su bienestar emocional. Su historia pone de relieve la presión que enfrentan los actores incluso en proyectos exitosos y cómo la ansiedad y el estrés pueden afectar la vida de quienes trabajan frente a las cámaras.