Marta Estruch, la discreta “primera dama” que acompaña a Illa entre desafíos políticos y de salud

Ha pasado de vivir en el anonimato a enfrentarse a la mirada pública. Entre actos oficiales, negociaciones parlamentarias y los recientes problemas de salud de su marido, la “primera dama” de Cataluña empieza a escribir un nuevo capítulo en su vida, donde la discreción y la atención mediática se cruzan de manera inesperada.

Salvador Illa y su mujer, Marta EstruchEuropa Press

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El 9 de agosto de 2024, Salvador Illa fue investido presidente de la Generalitat de Cataluña y ese mismo día su esposa, Marta Estruch, hizo su primera aparición pública acompañándolo al Parlament, poniendo fin a años de anonimato. Hasta ese momento, Estruch había permanecido al margen de la vida política de su esposo: no asistía a mítines ni actos electorales, y su perfil era prácticamente desconocido incluso dentro del propio partido socialista.

Durante años, su vida fue eminentemente privada. Trabaja en el departamento de marketing de Nestlé, evita por completo las redes sociales y mantiene con firmeza la discreción que la caracteriza. En esta empresa comparte trabajo con Ana Urdangarin, hermana de Iñaki, posiblemente la hermana del exduque que más expuesta ha estado a los medios de comunicación contra su voluntad. Fue durante los peores años del exmarido de la Infanta Cristina un de los anclajes. Según algunos medios de comunicación no sería la única ilustre con la se relaciona Marta Estruch ya que también es íntima amiga de Begoña Gómez, la del presidente del Gobierno.

 La pareja reside en La Roca del Vallès con su hija adolescente en una vivienda tranquila del municipio, lejos del escrutinio mediático habitual de la política catalana. 

Sus primeras apariciones mediáticas datan de 2021, tras la salida de Illa del Ministerio de Sanidad, cuando fueron captados en un pueblo de Teruel y en una visita al Vaticano junto a figuras destacadas del ámbito eclesiástico, experiencias que suscitaron atención pero no alteraron su estilo reservado de vida pública.

Desde la investidura de Illa, la presencia de Estruch ha aumentado en actos oficiales, si bien sigue evitando protagonismos innecesarios. Su figura ha sido comparada con modelos de primeras damas más discretas, alejándose de las grandes exposiciones mediáticas.

En 2026, el mandato de Illa enfrenta desafíos políticos notables. La negociación de los presupuestos de la Generalitat ha centrado la agenda parlamentaria, con Illa extendiendo la mano a Esquerra Republicana (ERC) para desencallar los acuerdos de investidura, incluida la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat.

Al mismo tiempo, Illa vivió recientemente un episodio de salud que marcó su agenda personal y pública. A principios de 2026, el presidente fue hospitalizado en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona por una osteomielitis púbica, una infección ósea poco común que le provocó dolor intenso y pérdida de fuerza. Su evolución fue favorable y tras varios días en la UCI y en planta, se reincorporó gradualmente a sus funciones, agradeciendo el apoyo de su familia y del sistema sanitario.

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Este complicado momento acercó aún más a Estruch al foco mediático, reforzando la idea de que su discreción convive hoy con una responsabilidad pública creciente. Entre negociaciones en el Parlament y la recuperación de Illa, Marta ya no es solo la esposa del president: es una figura que, por primera vez, acompaña de cerca las dificultades y triunfos del Govern.