El jinete olímpico Luis Astolfi anuncia que padece ELA: su historia de amor con la Infanta Elena
El jinete sevillano, de 66 años, ha compartido cómo convive con la Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad que afecta su movilidad y habla, pero que no ha logrado frenar su pasión por la hípica ni su vínculo con la Infanta Elena, con quien mantiene una amistad sólida desde los años 80.
Luis Astolfi.
Luis Astolfi, reconocido jinete español y cuatro veces medallista olímpico, ha revelado que padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras, responsables de enviar los impulsos nerviosos desde el cerebro y la médula espinal hacia los músculos del cuerpo. En declaraciones a la revista El Pespunte, Astolfi explicó cómo ha sido la evolución de su enfermedad: "La gente no sabe nada, pero tengo ELA… Me noto un poco el habla y un brazo un poquito peor. Pero no tengo ningún dolor y trabajar es una de las mejores cosas que me puede pasar. Así que mientras pueda seguiré trabajando".
A sus 66 años, Astolfi mantiene sus facultades mentales y físicas en condiciones dignas, a pesar de las limitaciones que la ELA ya empieza a imponer. Actualmente reside en Los Ángeles, California, y ha asegurado que no pretende complicar su vida: "Lo que pueda pasar, habrá que adaptarse y punto. Es lo que toca". La actitud del jinete refleja una aceptación tranquila y una voluntad de continuar con su vida y su trabajo sin dramatismos.
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Astolfi ha dedicado gran parte de su vida a la hípica, disciplina en la que se ha consolidado como una de las figuras más importantes de España. Participó en cuatro Juegos Olímpicos (Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992 y Sídney 2000) y acumuló múltiples medallas y reconocimientos internacionales. Aunque hoy no puede competir debido a un brazo dañado en un accidente anterior, sigue montando y trabajando en el mundo ecuestre. "Ahora mismo no compito porque tengo un brazo regular, pero mientras pueda voy a seguir montando y trabajando. Voy a trabajar y que después Dios diga", afirmó, mostrando que la pasión por la hípica sigue siendo el motor de su vida.
El jinete sevillano también es conocido por su estrecha relación con la infanta Elena de Borbón. El romance surgió en la segunda mitad de los años 80, cuando Elena comenzaba a despuntar como amazona y Astolfi destacaba como joven jinete proveniente de una familia vinculada al Real Club Pineda de Sevilla. Con solo 19 años, Luis ya contaba con una trayectoria prometedora, suficiente para dedicarse plenamente a la equitación, dejando en segundo plano sus estudios de Derecho. La primera aparición pública de la pareja tuvo lugar durante la romería Rocío Chico en febrero de 1986, y desde entonces era habitual verlos juntos en competiciones hípicas por España y Portugal, siempre acompañados por la familia de Astolfi.
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La atención mediática fue intensa: revistas como Garbo, Tiempo y la francesa Point de Vue dedicaron portadas y reportajes a la pareja. Sin embargo, nunca hubo confirmación oficial desde Zarzuela. Tras cerca de tres años de relación, la pareja se distanció públicamente, motivada por la presión mediática y la necesidad de Astolfi de centrarse en su carrera deportiva. A pesar de la ruptura, ambos lograron mantener un vínculo cordial y cercano basado en la amistad y la pasión compartida por la hípica.
Con el tiempo, la relación entre Astolfi y la infanta Elena se ha consolidado en una sólida amistad. Coincidieron tras sus respectivos divorcios y han compartido momentos familiares y ecuestres. En 2021, la infanta asistió como invitada al matrimonio del hijo de Astolfi en Marbella, reforzando una relación basada en la confianza y el respeto mutuo. Además, el jinete ha acompañado a la infanta en situaciones delicadas, como su divorcio y el fallecimiento de sus padres, e incluso ha llegado a sustituir temporalmente a su entrenador en competiciones, demostrando la cercanía que los une a través de la equitación.
Luis Astolfi y la infanta Elena.
A pesar de las limitaciones físicas que le impone la ELA, Luis Astolfi mantiene su autonomía y fortaleza. "Me siento fuerte y puedo valerme por mí mismo para todo, y ojalá que siga siendo así", afirmó. Su vida y su carrera reflejan la disciplina, la dedicación y la pasión por la hípica, que continúan siendo un vínculo constante con la infanta Elena. Para Astolfi, cada día es una oportunidad para seguir trabajando y disfrutando de aquello que siempre ha sido su gran pasión, sin dejar que la enfermedad defina su vida ni sus metas.