Una alterada Doña Letizia se salta el guion y arremete contra los “cínicos” periodistas

La Reina se muestra más contundente que nunca en defensa de la profesión periodística en la apertura un máster en la Universidad de Alcalá. Un discurso nunca visto hasta ahora

La Reina Letizia, en la edición del Máster de Formación Permanente en Reporterismo Internacional en la Universidad de Alcalá de Henares.Europa Press

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En la monarquía española existe una regla tácita que rara vez se rompe: la prudencia en el lenguaje.

Los miembros de la Familia Real pueden reconocer méritos, elogiar trayectorias o subrayar valores institucionales. Pero es poco frecuente escucharles utilizar expresiones contundentes o juicios que suenen a crítica directa sobre una profesión o sobre el momento que vive una sociedad.

Por eso el discurso que pronunció la Reina Letizia ante los alumnos de un máster de reporterismo internacional en la Universidad de Alcalá ha generado comentarios en el mundo del periodismo. No tanto por el fondo —la defensa del reporterismo clásico— como por el tono, bastante más duro de lo que suele escucharse desde la Corona.

Durante su intervención, la Reina quiso reivindicar el papel del periodista que trabaja sobre el terreno, el que observa, analiza y contextualiza lo que ocurre.

Pero lo hizo utilizando palabras explícitas.

“No sé dónde he leído que, probablemente, la inteligencia artificial pueda sustituirnos en muchas cosas. Pero el reportero que siente lo que otros viven, que es capaz de palpar su realidad, que observa el lenguaje no verbal, que no hace periodismo de tierra quemada con un testimonio detrás de otro sin sentido, que observa y analiza lo que le rodea de forma reposada, ese reportero que tiene sensibilidad, inteligencia y capacidad de discernimiento, con ese reportero la inteligencia artificial lo tiene complicado”.

La frase, larga y muy elaborada, iba más allá de una reflexión tecnológica. En ella aparecía también una crítica a ciertas prácticas del periodismo actual: el exceso de testimonios encadenados, la falta de contexto o lo que la propia Reina describió como “periodismo de tierra quemada”.

No es habitual escuchar a un miembro de la Casa Real describir con tanta claridad lo que considera malas prácticas dentro de una profesión.

La Reina continuó su intervención profundizando en la idea de que el periodismo no se limita al impacto inmediato de la noticia.

“¿Y, además, se acordará la inteligencia artificial del día después, cuando se apagan las luces y los grandes acontecimientos de la actualidad decaen? Es ese tiempo en el que se fraguan los verdaderos reporteros y se asientan los cambios”.

Era una defensa del periodismo reposado, del análisis que llega cuando la atención mediática ya se ha desplazado.

Un enfoque muy ligado al reporterismo clásico que durante décadas han practicado corresponsales y cronistas internacionales.

La frase polémica

Pero si hubo un momento que sorprendió fue el cierre.

Letizia se dirigió directamente a los recién graduados con una frase que, en boca de un miembro de la Corona, sonó especialmente contundente: “Querida tercera promoción de este máster, bienvenidos a una profesión que se extingue”.

Matizó inmediatamente que la frase pertenecía a la veterana periodista Rosa María Calaf, pero la cita no restó impacto al mensaje.

Después añadió otra reflexión que terminó de subrayar el tono crítico: “Bienvenidos a una profesión necesaria y extremadamente valiosa para explicar lo que somos y cómo somos. Los cínicos, ya sabéis, no tienen cabida en este oficio”.

Quienes conocen la trayectoria de Letizia Ortiz saben que cada vez que interviene en actos relacionados con el periodismo aparece inevitablemente su pasado profesional.

Ese pasado explica que sus discursos sobre la profesión suelan tener un tono más personal que institucional.

Pero incluso teniendo en cuenta ese antecedente, varios observadores han subrayado que no es habitual que un miembro de la Corona utilice expresiones tan duras o tan explícitas.

En Zarzuela se mide mucho cada palabra, precisamente para evitar que cualquier intervención pueda interpretarse como un posicionamiento o una crítica.

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Por eso el discurso ha generado comentarios en el sector: porque, más allá de la defensa del reporterismo, dejó frases que suenan más a conversación de redacción que a intervención protocolaria. ¿Hablaba la Reina o la periodista?