EXCLUSIVA
La otra cara de Silvia Tortosa: lo que no se había contado hasta ahora
La historia de amores y desamores de la actriz, una herencia envenenada, una heredera interminente y un testimonio con aristas... ESdiario desarrolla con todo lujo de detalles una historia hasta ahora no había trascendido.

Carlos Cánovas y Silvia Tortosa.
Dos años sin la actriz catalana que conquistó a su público en sus múltiples facetas artísticas. Tras un cáncer salvaje la intérprete Silvia Tortosa fallecía un 23 de marzo de 2024 a la edad de 77 años. Atrás quedaba un gran legado artístico, personal y patrimonial. Tres matrimonios y tres divorcios. Sin descendencia.
Con su último amor, Carlos Cánovas, compartió 30 años de su vida. La misma diferencia de edad. Grandes momentos de muchas risas, alguna sombra y más diferencias en lo personal, al principio y al final. En su origen Carlos mantuvo silencio.
A punto de cumplirse el segundo aniversario del fallecimiento, su heredera y amiga Ana Congost ha hecho presencia en el programa de Antena 3, Y Ahora Sonsoles. Su presencia ha abierto un gran melón con muchos cortes. La presencia de Congost es entre poco creíble y menos narrativa en lo descrito. Deja abiertos muchos flecos que son difíciles de dar credibilidad a su testimonio. Esta pasada semana y en el plató José Manuel Parada abría un tema que hasta ahora no se ha contado. Ahora ESdiario lo desarrolla con todo tipo de detalles.
El silencio de Carlos Cánovas hace víctima a Silvia Tortosa o Silvia “tortuosa” (como era conocida en círculos artísticos). El día que el último viudo de la actriz cuente su versión, todo cambiará. Es el único que puede desarrollar la historia de dónde decidió su entonces mujer iba a dormir en el domicilio familiar la madre de Carlos Cánovas. En la parte más baja de la domicilio de la actriz.
Cánovas es hijo único. Su madre se sentía impedida y tuvo que dedicar parte de su vida a los cuidados de su progenitora. La actriz Silvia para no compartir cariños ni tiempos decidió que lo mejor era que se fuera a vivir a su casa. Convenció a su marido. Allí trasladó Carlos a su progenitora. Y al llegar la madre de Cánovas descubrió que su ubicación era el sótano. Carlos mantuvo silencio. Y nunca se ha pronunciado. Silvia no quería cerca a su suegra.
Cánovas fue infiel. Silvia no perdonó jamas esa actuación. Lo que no sabremos nunca a no ser que su ex marido lo expliqué es si Carlos perdonó alguna de las infidelidades de Tortosa. La respuesta la tiene el viudo de la actriz. Él puede contestar. De momento no lo hace por respeto a su memoria. Hasta ahora parece mantener silencio. El tiempo decidirá si tiene, desea o debe contar su verdad. Esto no es una cuestión de víctimas y verdugos. Pocos conocen la verdad. Los dos de momento mantienen silencio. Uno es Carlos Cánovas y el otro es su gran amigo José Manuel Parada, el amigo que conoce la verdad de aquella relación de amor, desamor y familiar.
Ana Congost o Ana “La Pollera”, como la conocen entre sus allegados, fue amiga de Silvia en periodos intermitentes. Importantes pero intermitentes. Apareció con fuerza en presencia física cuando Silvia decide separarse de su marido y es el momento de crear víctimas y verdugos. Había que buscar a una “fiera matrimonial” para que los demás pudieran actuar. En aquel momento Silvia hace un nuevo testamento. De ser heredero universal el que era su marido, la nueva benefactora testamentaria era su amiga Ana Congost. Ni monjitas ni nada parecido. Entre medias un internamiento en la clínica de enfermedades mentales López Ibor en Madrid.
Congost se quiso ingresar por decisión propia después de un viaje, según ha contado esta última semana la heredera de la actriz al programa de la hija del maestro del periodismo recientemente desaparecido Fernando Ónega. Su testimonio muestra algunas aristas. Esto recuerda al final de la actriz Lina Morgan con su heredero universal, Daniel Pontes. Recuerda mucho el historial de lo narrado.
Silvia Tortosa no quiso hablar con su íntimo amigo José Manuel Parada en sus últimos días y en su lecho de muerte. Una decisión que nunca sabremos si fue así o manipulada para no escuchar versiones del exterior. Quien conoce la historia puede asegurar que ha compartido muchos más momentos con la actriz que la heredera. Parada fue sincero y nunca quiso crear guerras en el divorcio. Otros se pudieron aprovechar de la situación de la debilidad de Tortosa en el peor momento de su vida tras su separación. Silvia no padeció psicológicamente en sus últimos años tras la separación de su marido de manera primaria y de origen. Esta situación viene de tiempo atrás. Carlos Cánovas, tiene la última palabra. Será cuestión de esperar.