Marta Ortega y su relación personal con el Rey Felipe: la verdad que golpea a Pedro Sánchez
La heredera del gigante Inditex y la Corona tienen una sintonía cada vez mayor en lo personal y en lo institucional. Una excelente relación que despierta recelos en Moncloa y en toda la izquierda.
Felipe VI y Marta Ortega en el Patronato de la Galería de las Colecciones Reales.
En la política hay relaciones que se observan con lupa. No todas generan inquietud. Pero algunas sí. Sobre todo cuando combinan tres ingredientes que rara vez pasan desapercibidos: poder económico, prestigio institucional y buena imagen pública.
Eso es exactamente lo que ocurre con la creciente sintonía entre la empresaria Marta Ortega Pérez, presidenta del gigante textil Inditex, y el jefe del Estado, Felipe VI. Una relación que en la izquierda empieza a observarse con una mezcla de incomodidad y recelo.
Se trata de una afinidad que se ha ido consolidando con el tiempo a través de encuentros, actos empresariales y coincidencias en foros donde se habla del papel de España en la economía global. Recientemente, además, se ha confirmado institucionalmente con el nombramiento de Ortega como miembro del Real Patronato de la Galería de las Colecciones Reales. Y ese tipo de conexiones siempre tiene lectura política. Y más en la Moncloa polarizada de Pedro Sánchez.
El contexto ayuda a entender la relevancia del asunto. Bajo la presidencia de Marta Ortega, Inditex ha vuelto a presentar cifras que la consolidan como uno de los grandes motores económicos de España. El grupo cerró 2025 con beneficios récord de 6.220 millones de euros y ventas cercanas a los 40.000 millones.
Dentro del grupo, Zara continúa siendo el gran motor del negocio, con más de 28.000 millones en ventas. Ese volumen de negocio convierte a Inditex en algo más que una empresa. Es uno de los principales símbolos del poder económico español en el exterior.
El Rey Felipe ha mantenido una relación fluida con el mundo empresarial. Forma parte de su papel como jefe del Estado: respaldar la proyección internacional de las compañías españolas y reforzar su imagen exterior.
Sin embargo, cuando esa relación se produce con figuras empresariales de gran peso mediático y con elevada valoración pública, la lectura cambia.
La cercanía institucional entre Felipe VI y Marta Ortega — heredera del imperio de Amancio Ortega— se interpreta en algunos círculos políticos como una alianza simbólica entre dos polos de poder con gran legitimidad social. Y eso, en la política actual, no es un detalle menor.
Tal y como apuntan fuentes solventes a ESdiario, en el entorno del presidente del Gobierno esta relación se observa con cierta incomodidad. No tanto por la relación institucional en sí —que entra dentro de la normalidad protocolaria— como por el contexto político en el que se produce.
Felipe VI mantiene una valoración pública alta dentro de la institución monárquica, mientras que figuras empresariales como Marta Ortega encarnan el éxito internacional de una marca española global.
Esa combinación genera un relato difícil de encajar para el Gobierno, especialmente para los socios más críticos con la monarquía o con las grandes fortunas empresariales.
Vínculo que desespera a la izquierda
En el sanchismo existe desde hace años una visión muy crítica tanto hacia la monarquía como hacia las grandes corporaciones empresariales. La imagen de proximidad entre el jefe del Estado y la presidenta de Inditex se percibe, en ese contexto, como un símbolo incómodo: el de una alianza entre la Corona y el poder económico.
Por eso cada gesto, cada coincidencia pública o cada fotografía institucional se analiza con lupa. El mensaje que proyecta esa sintonía resulta difícil de digerir para quienes cuestionan tanto el modelo económico como el institucional.
El elemento que termina de explicar esa incomodidad es otro: la percepción pública.
Tanto Felipe VI como Marta Ortega cuentan con una valoración positiva en amplios sectores de la opinión pública española. Él como símbolo de estabilidad institucional. Ella como representante de una nueva generación empresarial que ha logrado mantener el liderazgo de Inditex. La imagen de Pedro Sánchez, por su parte, está por los suelos.
En política, esa combinación —institución consolidada y éxito empresarial— siempre tiene un peso simbólico considerable.
Y en un escenario político tan polarizado, cualquier relación que una esos dos mundos termina convirtiéndose, inevitablemente, en asunto político. Aunque oficialmente nadie lo reconozca.
Chismógrafo
La otra cara de Silvia Tortosa: lo que no se había contado hasta ahora
Jesús Manuel Ruiz