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Tamara Falcó, Victoria Federica, Isabel Preysler o Cayetana... juntas por una vez

La MBFWM cierra edición y ya sitúa a Madrid como referente europeo de la moda: la pasarela concluye la entrega de 2026 con un rotundo éxito profesional.

Uno de los exitosos desfiles de la MBFW 2026.

Uno de los exitosos desfiles de la MBFW 2026.RUBÉN RONDON

David Lozano
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Madrid ha vuelto a hacerlo. Pero esta vez con una seguridad distinta. Sin necesidad de reivindicarse constantemente, sin ese complejo histórico de mirar de reojo a otras capitales europeas. La edición 2026 de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se cierra con una sensación compartida: la de una pasarela que ha alcanzado la madurez.

Durante cinco días, la ciudad ha sido un escenario en movimiento. IFEMA, el Palacio de Cibeles o el de Fernán Núñez han acogido una edición más ambiciosa, con cerca de cuarenta diseñadores y una clara voluntad de crecer en influencia y proyección internacional .

Sobre la pasarela, esa ambición se ha traducido en nombres y propuestas. Desde los grandes referentes —Ágatha Ruiz de la Prada, Hannibal Laguna, Custo Barcelona o Pedro del Hierro— hasta firmas que siguen afinando su identidad como Angel Schlesser, Simorra o Yolancris.

A su lado, una generación que empuja con fuerza y sin complejos: Juan Vidal, Teresa Helbig, Ernesto Naranjo o propuestas más experimentales como Acromatyx o Mans Concept, que han aportado discurso, riesgo y una mirada contemporánea sobre identidad y género.

Una de las modelos desfilando en el Palacio de Cibeles.

Una de las modelos desfilando en el Palacio de Cibeles.RUBÉN RONDON

Una pasarela donde conviven tradición y ruptura, oficio y experimentación, con una coherencia cada vez más evidente.

Pero esta MBFW 2026 no se explica solo desde la estética. Lo que se ha percibido es algo más profundo: una industria que empieza a hablar en voz alta.

Madrid ha querido ser plataforma, no solo escaparate. Y eso se ha notado en la producción, en la apertura a diseñadores internacionales, en la diversificación de espacios y en la conexión con iniciativas paralelas como “Madrid es Moda”, que amplían el alcance más allá del circuito cerrado del desfile.

El sector, históricamente fragmentado, empieza a mostrar signos de cohesión. Más profesionalización, más estrategia y una creciente capacidad para generar impacto económico, cultural y mediático.

Una de las singulares propuestas de Àgatha Ruiz de la Prada.

Una de las singulares propuestas de Àgatha Ruiz de la Prada.RUBÉN RONDON

En un momento en el que la moda global tiende a la homogeneización, Madrid ha apostado por diferenciarse desde lo propio. Y lo ha hecho sin complejos.

Muchas colecciones han reivindicado raíces, artesanía, referencias culturales y una identidad reconocible. No como un gesto nostálgico, sino como una estrategia de posicionamiento.

Porque competir con París o Milán no pasa por imitarlas, sino por ofrecer algo distinto. Y ahí Madrid ha empezado a encontrar su voz.

Moda y famosos

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2026 echó el cierre este domingo 22 de marzo con el brillo habitual, pero también con un front row que parecía un photocall de lujo. La capital vibró durante días entre la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles y otros escenarios emblemáticos, y los famosos no quisieron perderse el espectáculo.

Blanca Suárez regresó por todo lo alto tras años de ausencia, sorprendiendo en el desfile de JCPAJARES con un look impecable que desató flashes y murmullos. Tamara Falcó, fiel a su cita, lució radiante en varios front rows, consolidándose como reina indiscutible del estilo madrileño. Kyra Kennedy aportó toque internacional y glamour neoyorquino, mientras Raquel Sánchez Silva y Dulceida se unieron a los visitantes.

No faltaron influencers como María Pombo o Laura Escanes, ni sorpresas como Karla Sofía Gascón desfilando para Pablo Erroz, demostrando que la pasarela también abraza nuevas narrativas. Gabriel Guevara y Olivia Bay completaron el elenco juvenil, y hasta se vio a alguna celebrity internacional cruzando Cibeles.

Boris Izaguirre en el desfile de Pedro del Hierro en el Palacio de Cibeles.

Boris Izaguirre en el desfile de Pedro del Hierro en el Palacio de Cibeles.RUBÉN RONDON

Al final, con la entrega de premios —donde Mans se llevó el Mercedes-Benz a la Mejor Colección—, la MBFWM dejó claro que Madrid sigue siendo ese punto de encuentro donde la moda y el postureo se dan la mano con elegancia. Un cierre redondo para una edición vibrante.

Por las primeras filas se vio también a Isabel Preysler, fiel a las grandes citas, compartiendo protagonismo con nombres habituales del circuito como Eugenia Martínez de Irujo o Hiba Abouk.

A ese núcleo clásico se ha sumado una nueva generación mediática que ya entiende la moda como territorio propio. Victoria Federica de Marichalar, cada vez más integrada en este circuito, ha coincidido con perfiles tan dispares como Carolina Marín o Blanca Paloma, reflejo de una pasarela cada vez más transversal.

No han faltado tampoco nombres de peso como Luz Casal o Boris Izaguirre, ni el ecosistema influencer que ya es parte estructural del evento.

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