Graves acusaciones contra Gloria Camila: Rocío Flores es su víctima
Manuel Cortes irrumpe en ¡De Viernes! para dinamitar definitivamente las relaciones entre ambas contando cómo ha sido, bajo su juicio, el verdadero trato entre “hermanas”.

Rocío Flores y Gloria Camila Ortega, en una foto de archivo.
Hay noches en televisión que no buscan entretener, sino ajustar cuentas pendientes. Y la de este viernes en Telecinco tiene ese aire de capítulo decisivo, de historia que llevaba tiempo latiendo por debajo y que ahora encuentra el momento exacto para estallar en ¡De Viernes!.
El foco está claro desde el principio: el enfrentamiento entre Gloria Camila y Rocío Flores, una relación que durante años se movió en la ambigüedad —entre la cercanía familiar y las tensiones soterradas— y que ahora vuelve al primer plano con un nuevo protagonista dispuesto a reordenar el relato. Manuel Cortés no llega para matizar, llega para señalar. Y lo hace con una versión que no deja espacio a la neutralidad.
Su testimonio dibuja una relación desigual, marcada por la dependencia emocional y el uso interesado. “Para Gloria, Rocío ha sido más que una hermana, pero se ha aprovechado de ella y la ha usado de apagafuegos”, afirma, introduciendo una idea que cambia el enfoque de lo que hasta ahora se había contado. No habla de conflictos puntuales, sino de un patrón. De una dinámica en la que, según su versión, Gloria Camila habría utilizado a Rocío Flores incluso en otras relaciones personales para cubrir situaciones comprometidas, algo que terminaría desembocando en una ruptura fuerte, definitiva, sin retorno claro.
Pero el relato no se queda en lo abstracto. Cortés aporta escenas concretas que buscan reforzar su credibilidad, episodios que, más allá de poder comprobarse o no, tienen la capacidad de instalar una imagen en el espectador. “Estando con Gloria en mi casa, ella ha llamado a Álvaro desde otra habitación; yo he mentido a Álvaro en su cara por protegerla”, explica, introduciendo un juego de lealtades cruzadas donde la mentira deja de ser puntual para convertirse en mecanismo habitual. Es ahí donde la figura de Gloria Camila empieza a desplazarse hacia un terreno más incómodo.
La frase que remata su intervención no suaviza el impacto, lo amplifica: “Es una lianta, se moría por mí y no paraba de engañarme; le deseo lo mejor, pero lejos de mí”. No es solo un reproche personal. Es una toma de posición que, en el contexto de este conflicto, funciona como detonante. Porque no solo reabre la brecha entre ambas, sino que coloca a Rocío Flores en una situación delicada: la de tener que reaccionar en directo, en el mismo plató, ante un relato que la sitúa como víctima de una relación desequilibrada.
Y ese es el otro elemento clave de la noche. La presencia de Rocío Flores no es decorativa. Es parte del engranaje. Sentada junto a colaboradores como José María Almoguera o María Jesús Ruiz, seguirá en tiempo real cada una de las declaraciones de Manuel Cortés, en un ejercicio televisivo donde la reacción es casi tan importante como el testimonio.
El programa completa su oferta con otros frentes, como la reaparición de Ylenia Padilla, que regresa tras casi seis años alejada de los focos con una entrevista marcada por el dolor, el miedo y la necesidad de explicar su desaparición mediática, o el reencuentro de las parejas de Casados a primera vista, que aportarán un tono más ligero, más emocional, casi como contrapunto a la tensión principal.
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