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Miri Pérez Cabrero, superviviente-reincidente, hace la peor publicidad del reality presa del llanto

Con la presente edición del programa de aventuras plagada de bajas y amenazas de abandono no ayuda nada que antiguos concursantes compartan con sus seguidores lo que verdaderamente pasa en la isla... y al volver.

Miri Pérez Cabrero.

Miri Pérez Cabrero.

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Teniendo en cuenta que a las habituales bajas que suelen darse al principio de cada Supervivientes en la última edición se la sumado un buen puñado más que ha obligado al reality de Telecinco a tomar medidas drásticas, no parece que las últimas confesiones de Miri Pérez-Cabrero vayan a ser precisamente una buena publicidad para animar a los famosos, cada vez más reticentes a ir a Honduras y con menos capacidad de aguante para seguir allí una vez que han ido como se está pudiendo comprobar en los últimos tiempos.

Lo de Carmen Borrego fue de récord pero cada vez es más frecuente que los supervivientes abandonen a la primera de cambio o pidan ser expulsados para hacerlo de manera "legal" (sin pagar indemnización, vamos). 

Con este panorama sobre la mesa, la veterana Pérez‑Cabrero ha ahondado en las secuelas que suelen sufrir en su salud los que participan en el programa y lo ha hecho en unas desgarradoras revelaciones que rompen la coraza que llevaba año y medio sosteniendo. Y es que la chef, actriz e influencer ha compartido un vídeo en el que aparece llorando, “completamente rota”, mientras observa los cambios que su cuerpo arrastra tras encadenar Supervivientes 2024 y Supervivientes All Stars con apenas un año de recuperación entre ambos retos.

En la grabación, la catalana de 32 años muestra un físico que ya no reconoce: hormonas “totalmente desajustadas”, metabolismo ralentizado y un aumento de peso que, según confiesa, ha desencadenado altibajos emocionales difíciles de gestionar. “Mi cuerpo aún vive con miedo”, admite, recordando que en marzo de 2024 entró por primera vez en Honduras y que en octubre de 2025 regresó para convertirse en tercera finalista del All Stars tras 98 días de supervivencia.

La creadora de contenido reconoce que la aceptación ha sido un proceso complicado. Frente a la cámara, se pregunta si realmente merece la pena sacrificar la vida por una forma corporal idealizada. “¿De verdad voy a dejar de disfrutar de todo lo que la vida tiene para ofrecerme porque mi cuerpo no tiene la forma que me gustaría?”, reflexiona mientras aprieta con las manos las zonas que más le incomodan.

Aun así, en medio del derrumbe, aparece una luz. “Grabé este vídeo completamente rota, pero ahora estoy agradecida porque este mismo cuerpo ha superado increíbles pruebas de resistencia. Este cuerpo me sostiene cada día y no me abandona. Solo necesita tiempo”. Para Miri, mostrarse con grietas es una forma de permitir que la luz interior salga hacia fuera, aunque duela.

Además, en el texto que acompaña la publicación explica que necesitaba romper la imagen de perfección que había construido: “Siento que compartiendo mi parte más vulnerable, en cierto modo, me libero”. También reivindica la importancia de escuchar al propio cuerpo, de tratarlo como un templo que merece mimo y descanso: “Somos suficientes tal cual somos”.

Las secuelas físicas son evidentes, pero no eclipsan la transformación mental que ha vivido en este año y medio de montaña rusa. Y, aun así, Miri no reniega de su paso por el reality: recuerda con orgullo hitos como el récord histórico de la Noria Infernal, que batió junto a Rubén Torres al resistir más de veinte minutos en la estructura. Esos logros, dice, son los que quiere mantener presentes ahora que su relación con su cuerpo atraviesa un momento delicado.

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