Rocío Monasterio: así es su vida tras abandonar la política
Mientras su entorno político sigue en ebullición y su marido explora nuevos caminos en la derecha, ella combina familia, arquitectura y discreción sin cerrar del todo la puerta a un posible regreso. Su historia reciente invita a mirar más allá del silencio.

Rocío Monasterio.
Que VOX lleva años viviendo turbulencias internas a nadie se le escapa. Algunos de los que fueron sus nombres más señeros se han convertido en verdaderos azotes del partido. Otros han optado por la discreción. La dupla formada por el matrimonio Rocío Monasterio-Iván Espinosa de los Monteros sirven de ejemplo para ambos. Mientras Espinosa de los Monteros se ha convertido en un activo político sobre el papel de una derecha alternativa a VOX, Monasterio ha optado por un papel más secundario después de haber sido una de las políticas que menos indiferente dejaba, independientemente de la posición ideológica de cada uno.
En 2024, Rocío Monasterio dejó Vox tras presidir durante años el Comité Ejecutivo Provincial en Madrid. Hoy, lejos de la intensidad de los debates parlamentarios, su día a día gira en torno a su familia y su profesión como arquitecta. “Ahora madrugo más para llegar pronto a las obras, como hacía antes de ser diputada. Lo dejé un jueves y, al martes siguiente, me reincorporé a mi trabajo”, explica Monasterio a Vanitatis. Su estudio, Rocío Monasterio y Asociados, se especializa en arquitectura, interiorismo y rehabilitación de viviendas y espacios, y le permite mantener “un oficio con el que ganarte la vida da mucha libertad”.
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Aunque ya no participa activamente en política, Monasterio continúa siendo visible en la esfera social, tanto sola como acompañada de su esposo, Iván Espinosa de los Monteros. La pareja, uno de los matrimonios más firmes y discretos de la esfera pública española, se conoció a finales de los años 90 durante su trayectoria profesional en el ámbito empresarial e internacional, y contrajo matrimonio en 2001 en Madrid. Su vida conjunta ha estado marcada por cambios de residencia —Nueva York, Miami, Chicago o Varsovia— hasta establecerse finalmente en la capital española. Del matrimonio nacieron sus cuatro hijos: Diego (24), Rodrigo (22), Pelayo (20) y Gadea (18), quienes han sido protegidos del interés mediático.
En este nuevo capítulo, Rocío Monasterio parece haber optado por una pausa estratégica más que por una retirada definitiva. Su perfil, forjado en años de intensa exposición pública dentro de VOX, sigue siendo reconocible para un electorado que no olvida su contundencia ni su estilo directo. Mientras Iván Espinosa de los Monteros explora nuevos espacios en la derecha política, el futuro de Monasterio permanece abierto, en equilibrio entre su consolidada trayectoria profesional y la posibilidad, siempre latente, de regresar a la primera línea. Porque, en política, los silencios a veces no son un final, sino el preludio de un nuevo comienzo.