ESdiario

Bronca entre la prensa y Casa Real: vídeo prohibido y difundido de Doña Letizia

La Reina usaba TeleLetizia para celebrar un aniversario. El mensaje era excelente, con mucho valor comunicativo y positivo, Viral, pero Zarzuela incomprensiblemente lo ha ocultado.

La Reina Letizia, en la recepción a una representación del mundo de las Letras.

La Reina Letizia, en la recepción a una representación del mundo de las Letras.Europa Press

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La Casa Real lleva tiempo intentando controlar el relato. Pero cuanto más lo intenta, más grietas aparecen. Y el último episodio —un vídeo institucional protagonizado por Letizia Ortiz— no solo no ha reforzado esa estrategia, sino que ha reactivado un malestar que lleva meses creciendo entre periodistas y expertos en comunicación.

Una pieza cuidadosamente producida, con motivo del 50º aniversario del Centro Cultural de España en Paraguay.

Tal y como cuenta el portal Monarquía Confidencial, un vídeo en el que la Reina, con su habitual soltura frente a cámara, reivindica su papel como embajadora cultural. El resultado funciona. Se viraliza. Genera impacto positivo. Incluso le vale un apodo tan elocuente como “TeleLetizia”.

Y, sin embargo, el problema no está en el contenido. Está en la gestión. Zarzuela no incluyó el vídeo en sus previsiones oficiales ni lo difundió a través de sus canales habituales. No hubo aviso previo, ni estrategia de amplificación, ni acompañamiento institucional. El contenido apareció, circuló y se convirtió en tendencia sin el respaldo formal de la propia Casa del Rey.

Ahí es donde saltan las críticas. El malestar no es nuevo. Se arrastra desde hace meses, especialmente desde la llegada de Rosa Lerchundi, cuyo nombramiento respondía precisamente a la necesidad de modernizar la comunicación de la Corona.

Sobre el papel, la apuesta era ambiciosa: más cercanía, más presencia digital, más transparencia. En la práctica, según denuncian muchos periodistas, ha ocurrido lo contrario.

Hablan de “blindaje”, de un acceso cada vez más restringido, de una relación más fría y distante. El contacto informal —clave en la información de Casa Real durante décadas— prácticamente ha desaparecido. Los corrillos, las conversaciones off the record, la posibilidad de matizar o contextualizar… todo eso se ha reducido al mínimo.

Durante años, la Casa Real entendió la comunicación como contención. Como evitar errores. Como minimizar riesgos. Pero en el actual ecosistema mediático, esa estrategia tiene un efecto inverso: convierte cualquier incidente en un vacío narrativo que otros llenan.

Y no siempre con buena intención. Las críticas dentro del sector periodístico son cada vez más explícitas. No se cuestiona solo el acceso, sino el enfoque. Se habla de una comunicación excesivamente rígida, poco ágil, incapaz de adaptarse a los tiempos. De una institución que sigue funcionando con lógicas del pasado en un entorno completamente distinto.

El contraste con etapas anteriores es evidente. Con Jordi Gutiérrez, la relación con los medios —sin ser idílica— mantenía ciertos canales abiertos. Había margen para el intercambio, para la explicación, para el matiz. Hoy, según estas críticas, ese margen se ha reducido drásticamente.

Y eso tiene consecuencias. Porque la comunicación institucional no consiste solo en emitir mensajes. Consiste en gestionar lo que otros dicen cuando tú no hablas. Y en ese terreno, Zarzuela está perdiendo capacidad de influencia.

El resultado es paradójico. En un intento por controlar más, la Casa Real controla menos. En un intento por evitar polémicas, las amplifica. Y en un intento por proteger la imagen de la institución, la deja expuesta a interpretaciones externas.

El vídeo de la reina no es el problema. Es el síntoma. Un síntoma de una estrategia que no termina de funcionar. De una relación deteriorada con los medios. 

tracking