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Nagore Robles al borde del abismo en Superviventes: la única persona que puede ayudarle está en crisis

Donde hubo fuego siempre quedan cenizas y en esa hoguera se refugió la concursante del reality de Telecinco, en unas confesiones con Sandra Barneda que no está claro sin tranquilizan a su gente o la preocupan más...

Nagore Robles en Supervivientes.

Nagore Robles en Supervivientes.

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La noche no estaba este domingo para fuegos artificiales en Supervivientes: Conexión Honduras. Nagore Robles, que siempre ha mostrado un perfil de persona fuerte, resistente, de tirar para adelante aunque duela, acabó reconociendo que está atravesando su peor semana en la isla. Y no fue solo por quedarse fuera de la recompensa (esa tarta de chocolate que parecía perseguirla incluso en el aire con su penetrante olor), sino por algo más profundo, más silencioso, más suyo.

La presentadora Sandra Barneda lo notó enseguida. La conoce demasiado bien. Le preguntó en directo cómo estaba, y Nagore, con esa mezcla de sinceridad y contención que solo aparece cuando uno está al límite, soltó: “Estoy luchando contra mi cabeza”. No quiso decir más. No quiso abrir del todo la puerta. “Un mensaje muy fuerte me está viniendo todo el rato y pretendo no hacerle caso”, confesó. Y ahí estaba todo: la batalla interna, la que no se ve, la que desgasta más que el hambre.

Al final terminó desahogándose: “Esta semana está siendo muy dura. No tenemos nada que hacer, ni nada que comer. Mucha debilidad física y mental, todo”. Y remató con algo que la define: “A mí solo me puedo animar yo. Me gestiono muy bien sola”. Lo dijo sin victimismo, sin dramatismo, solo con la verdad de quien lleva un mes y cuatro días empujando a los demás mientras por dentro se va vaciando.

Y es que Robles reconoció que no se deja ayudar: “Llevo un mes y cuatro días a tope y animando a todo el mundo. Y sé que a mí no me anima nadie porque ya me conozco. A mí me animo yo, y hoy pues estoy así”. 

Pero no era la única. Alba Paul también estaba al borde. “Me viene el olor a chocolate todo el rato”, decía, como si la tentación fuera un fantasma que no la dejaba respirar. Y Marisa Jara, que había llegado con actitud de guerrera, reconocía que se le estaba viniendo todo encima. Tres mujeres distintas, un mismo agotamiento.

Sandra Barneda, viendo el panorama, quiso parar el tiempo un segundo. “Supervivientes es el reality de los realities”, les recordó. “Lucháis contra vuestra mente, contra el hambre, contra las inclemencias… Por favor, aguantad”: No era un discurso vacío. Era un abrazo desde la distancia.

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