Un gesto de Doña Letizia causa un choque político con Isabel Díaz Ayuso
La Reina presidía unos premios de literatura enfocada a niños y jóvenes y rompió el protocolo para acercarse a un grupo de educadores en pie de guerra contra la Educación madrileña

La Reina Letizia se acerca a las educadoras infantiles.
En política y, sobre todo, en el delicado ecosistema institucional que rodea a la Casa Real, pocas cosas suceden por casualidad. Cada fotografía, cada presencia y cada gesto son observados con lupa porque, en un clima de polarización extrema como el que vive España, cualquier detalle puede adquirir una lectura política inesperada.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido tras la participación de la Reina Letizia en los Premios SM de Literatura Infantil y Juvenil, un acto que, lejos de quedarse en la habitual crónica social y cultural, ha terminado provocando incomodidad en el entorno de Isabel Díaz Ayuso y alimentando comentarios sobre un creciente distanciamiento entre determinados sectores de Zarzuela y la presidenta madrileña.
Tal y como revela Monarquía Confidencial, la actitud de la Reina durante el acto no pasó desapercibida en los círculos políticos madrileños. Especialmente porque su cercanía y complicidad con representantes del ámbito educativo que está en huelga contra las políticas regionales educativas. La Reina Letizia rompió el protocolo y se acercó a los educadores infantiles en huelga a escuchar sus reivindicaciones.
Según ha constatado ESdiario, esto fue interpretado en sectores del PP regional como una manera de desmarcarse, aunque fuese de forma indirecta, del discurso que Ayuso viene impulsando en materias especialmente sensibles como la educación o la cultura.
La cuestión puede parecer menor, pero en realidad conecta con un debate mucho más profundo sobre el papel que debe desempeñar la Corona en medio de una confrontación política cada vez más áspera. En la Puerta del Sol existe la percepción de que en determinados ámbitos observan con creciente incomodidad la estrategia que ha convertido a Ayuso en uno de los principales referentes políticos de la derecha española.
Casa Real siempre ha intentado mantenerse en la prudencia institucional y la máxima distancia respecto a cualquier batalla partidista. Sin embargo, esa neutralidad se vuelve extremadamente difícil cuando determinadas imágenes terminan siendo utilizadas políticamente, aunque no exista necesariamente una intención explícita detrás.
Eso es lo que, según fuentes políticas consultadas, ha ocurrido con el acto presidido por Letizia, donde algunos interpretaron que la Reina rompió la neutralidad acercándose a los manifestantes enfrentados al Ejecutivo madrileño. Estaba preparado, las educadores gritaban "Letizia, por la infancia" y la Reina se acercó. Grabando el momento, una periodista del sanchista El diario.
En el entorno de Díaz Ayuso molestó especialmente que medios sanchistas utilizaran rápidamente las imágenes del evento para establecer una comparación implícita entre el estilo institucional de la Reina y la forma de hacer política de la presidenta autonómica. La operación era evidente: presentar a Letizia como símbolo de moderación y equilibrio institucional frente a una Ayuso identificada por sus adversarios con la confrontación.
Aunque nadie en Sol quiere abrir un conflicto con Zarzuela, lo cierto es que el episodio ha generado malestar porque consideran que la presidenta volvió a quedar colocada en una posición incómoda.
En Zarzuela son plenamente conscientes del terreno resbaladizo sobre el que se mueven. Cualquier gesto de la Reina o del Rey puede convertirse inmediatamente en objeto de interpretación política, especialmente en un momento en el que la Monarquía intenta preservar con extremo cuidado su papel arbitral y neutral. Por eso el episodio ha provocado tantos comentarios en privado. No porque exista una ruptura entre Casa Real y Ayuso, algo que sería completamente exagerado, sino porque vuelve a evidenciar que ambas figuras representan modelos institucionales muy diferentes.
Ese contraste, que hasta ahora permanecía soterrado, quedó esta vez demasiado expuesto en un acto público que debía haber transcurrido sin mayores consecuencias.
Chismógrafo
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David Lozano