La terapia de pareja de Juan Carlos y Sofía: así lo usaron para eliminar al Jefe de la Casa
Un hombre clave en los años más delicados de la Transición, custodio de la intimidad de la Zarzuela y testigo privilegiado de decisiones que marcaron una época. La figura de Sabino Fernández-Campo vuelve a escena a través del testimonio de su hijo, que dibuja un relato lleno de sombras, lealtades, tensiones internas y episodios nunca del todo aclarados.

Juan Carlos I y Doña Sofía
Si hay un hombre que se fue de esta vida con varios secretos de Estado en su memoria ese fue Sabino Fernández-Campo. Este militar asturiano de Secretario General de la Casa del Rey desde 1977 hasta 1990 y de esa fecha a 1993 Jefe de la Casa, aunque lo cierto es que de facto ya ejercía como tal ya que cuando en los años de la Transición llegó la Secretaría General el Jefe de la Casa, el marqués de Mondéjar ya era muy mayor y ocupaba el cargo de forma casi honoraria.
Uno de los diez hijos que tuvo el general Sabino con Elena Fernánez-Vega, descendiente de una conocida familia de oftalmólogos de Oviedo, Luis Fernández y Fernánez-Vega, otorrino de profesión, ha concedido una entravista a María Eugenia Yagüe para LOC, el suplemento de El Mundo.
En su conversación recuerda cómo el final de su padre al frente de la jefatura de la Casa del Rey. Una marcha incómoda, nunca aclarada del todo, y en la que rumorología de los centros de poder achacaron mucho influencia al banquero Mario Conde, entonces en el entorno de amistades del rey Juan Carlos.
"A mi padre le despidió el Rey por sorpresa en el restaurante Horcher, donde solía invitar a los Reyes por su cumpleaños. 'Sofi, ¿sabes que Sabino nos deja?', dijo Don Juan Carlos a Doña Sofía, que también se estaba enterando en aquel momento. Era el desenlace de un contubernio contra él que llevaba urdiéndose desde hacía tiempo entre Mario Conde, Manolo Prado Colón de Carvajal y un influyente periodista de entonces", recuerda Luis Fernández.
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¿Por qué molestaba Sabino Fernánez-Campo a estas figuras en Zarzuela? ¿Cómo se propicicó su caída? Así lo explica su hijo: "Fundamentalmente, que mi padre era un obstáculo para los negocios que querían hacer con el Rey. Su excusa fue decir que Sabino estaba loco y bajo tratamiento psiquiátrico. Y esto se debía a que en una etapa algo rebelde de la infanta Elena, muy arisca con sus hermanos y hasta con sus padres, mi padre encontró una especialista que la trató, funcionó muy bien y mejoró su carácter".
No fue la última vez que el asturiano recurrió a estas profesional de la salud mental: "Cuando las desavenencias de los reyes empezaron a ser visibles públicamente dentro de Zarzuela, mi padre recordó a aquella profesional y pensó que también podría tratar a los reyes en una terapia de pareja. Y lo hicieron. Pero para preparar de forma discreta esas visitas acudió él mismo a la consulta, para ver cómo podían organizarse".

El rey Juan Carlos I junto a Sabino Fernández Campo.
En esta ocasión también se utlizaron estas visiasc contra Sabino: "Entonces le hicieron fotos para intentar demostrar que no estaba bien, que estaba bajo tratamiento psiquiátrico y que no era una persona recomendable para el puesto que ocupaba. Querían quitárselo de en medio, porque mi padre le advertía al Rey de excesos que empezaba a cometer, tanto en aventuras sentimentales como en enredos económicos con esa gente. Era alguien que les estorbaba".
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También, según Luis Fernández, hubo intentos de 'comprar' o llevar a su terreno al general para que dejara de ser un cortafuegos en su acceso al monarca. Se relata en la entreviista como durante un paseo por la zona de Colón, Manolo Prado llegó a ofrecer a Sabino un "piso espectácular" en la calle Bárbara de Braganza, una de las más caras de la capital, "es para ti, le dijo, el Rey quiere que tengas más seguridad y vivas mejor, como te mereces". Sabino rechazó el obsequio y le dijo "coño, Manolo, tú con quién crees que estás hablando".

Juan Carlos I y Doña Sofía en el acto del 40º aniversario de la Constitución de 1978. Eduardo Parra / Europa Press 06 diciembre 2018, Constitución, Congreso, rey Juan Carlos I, reina Sofía 06/12/2018
"Él lo había pasado mal, era un hombre de Estado que siempre llevó a España en el corazón, un hombre íntegro y leal. Por una parte le decía al Rey lo que le parecía censurable, pero también tenía que echarle capotes cuando se desmadraba. En un momento dado filtró a la prensa algunos de esos temas, Mallorca, Marta Gayá, para que el Rey reaccionara. En su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencia Morales y Políticas mi padre habló de 'desprendimiento', su alma estaba francamente dolida. Y lo hizo delante del Rey, sentado allí en primera fila, ¡y durmiéndose! Un día me dijo que si hubiera entrado en la mitad de los negocios que le proponían sería más rico que Mario Conde. Pero jamás se aprovechó de las relaciones que tenía por su cargo. Era un señor y un hombre honrado", reamata Luis Fernández el recuerdo de su padre.
Lo cierto es que Sabino Fernánez-Campo se fue en 2009 con muchos secretos de la vida política, social y económica de nuestro país. Duante años existió el rumor de que el conde le Latores dejó unas memorias escritas de las que nunca se ha sabido nada.
"Existir, existieron. Enfrente de su apartamento había una especie de cuarto trastero donde un día nos enseñó a mi hermano Miguel y a mí unas carpetas que se llamaban Sucedidos Reales, un título de lo más significativo. No sé qué fue de ellas. Mi padre dijo que, en todo caso, no quería que se publicaran mientras viviera don Juan Carlos", explica Luis a modo de aviso.