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Revelan el final oculto de la Bruja Lola: murió en 2019 y su tumba peligra

Años después de su retirada de la televisión, nuevas informaciones han reabierto el capítulo final de la vida de uno de los rostros más populares del esoterismo en España. La vidente falleció hace siete años en Sevilla, en una situación de gran precariedad.

La bruja Lola en 'Crónicas marcianas'.

La bruja Lola en 'Crónicas marcianas'.Mediaset

David González
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El programa El tiempo justo, presentado por Joaquín Prat, ha sacado a la luz una información que ha sorprendido al entorno televisivo: la conocida Bruja Lola, figura habitual en programas de entretenimiento durante décadas, habría fallecido el 10 de enero de 2019 en Sevilla.

Según lo revelado en el espacio televisivo, su fallecimiento habría pasado prácticamente desapercibido hasta ahora, y su nombre real —Dolores Ponce— no habría facilitado su localización en registros y cementerios hasta una reciente investigación periodística.

El equipo del programa se desplazó hasta un cementerio sevillano, donde se confirmó que la concesión del nicho no habría sido renovada desde 2024, lo que abre la puerta a una posible exhumación si la situación administrativa no se regulariza. Según se ha señalado, los avisos no habrían sido atendidos por los familiares responsables.

Lola Montero, nombre artístico de la vidente, alcanzó gran notoriedad en los años 90 y principios de los 2000 gracias a su presencia en televisión. Su salto a la fama llegó con su participación en Crónicas Marcianas, donde se convirtió en un personaje mediático recurrente y muy popular.

En ese espacio, su carácter y sus intervenciones en directo la convirtieron en una figura reconocible, popularizando frases que acabarían formando parte de la cultura televisiva española.

Posteriormente continuó su carrera en televisión participando en formatos como El castillo de las mentes prodigiosas, donde convivió con otros videntes en un formato de convivencia televisiva. También realizó apariciones en otros espacios de entretenimiento y programas de transformación televisiva como Cámbiame.

Según las informaciones difundidas, los últimos años de la Bruja Lola habrían estado marcados por un fuerte deterioro emocional tras la muerte de su marido, lo que derivó en un episodio depresivo profundo y su progresivo alejamiento de la vida pública.

Se apunta además que llegó a permanecer ingresada durante un periodo prolongado antes de pedir el alta voluntaria, reapareciendo esporádicamente en televisión antes de desaparecer definitivamente del foco mediático.

Fuentes cercanas citadas en el reportaje aseguran que su situación económica habría sido muy complicada en su etapa final, llegando incluso a describirse como una muerte en la ruina.

La bruja Lola en sus años como echadora de cartas.

La bruja Lola en sus años como echadora de cartas.Archivo

Uno de los aspectos que más impacto ha generado es la situación actual de su sepultura. Según el programa, la falta de renovación de la concesión del nicho podría derivar en la exhumación de sus restos si no se abonan las tasas correspondientes.

El hecho de que los requerimientos del cementerio no habrían sido atendidos por sus familiares ha abierto un debate sobre el destino final de la figura televisiva, cuya muerte, según estas informaciones, habría permanecido oculta durante años.

Durante su etapa de mayor popularidad, la Bruja Lola se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del fenómeno del esoterismo televisivo en España. Su presencia en programas de gran audiencia la situó como una figura habitual del entretenimiento nocturno, especialmente en la época dorada de los espacios de variedades.

Hoy, la revelación de su supuesta muerte en 2019 reabre el interés por su historia personal, marcada por la fama, la exposición mediática y un final que, según estas informaciones, habría quedado envuelto en el silencio durante años.

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