Alarmantes imágenes de Leonor en el Palacio Real frente al Papa León XIV

Una evidencia física provocaba innumerables comentarios y preguntas sobre por qué la Princesa ha tenido dificultades para subir las escalinatas…

Los Reyes Felipe y Letizia; la Princesa Leonor y la Infanta Sofía con el Papa.Europa Press

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Hay imágenes oficiales que parecen perfectamente ensayadas. Son fotografías de Estado donde cada movimiento está calculado al milímetro, donde el protocolo apenas deja espacio para la improvisación. Sin embargo, basta un pequeño contratiempo para que toda esa escenografía deje paso a una escena mucho más humana.

Eso fue precisamente lo que ocurrió durante la recepción del papa León XIV en el Palacio Real.

Mientras las cámaras centraban su atención en el encuentro entre el Pontífice y los Reyes, hubo un instante que no pasó desapercibido para quienes seguían de cerca la ceremonia: la Princesa Leonor afrontó con evidente dificultad la subida de la monumental Escalera de Embajadores, uno de los momentos más solemnes del recorrido institucional.

La heredera debía ascender tras Felipe VI, la reina Letizia y el Papa, en una imagen de enorme simbolismo institucional. Sin embargo, el protocolo se encontró con un obstáculo mucho más terrenal: el calzado que lucía Leonor y la complejidad de una escalinata amplia, de peldaños generosos y muy expuesta a las cámaras. Según trascendió, la Princesa tuvo serias dificultades para subir con comodidad, hasta el punto de que tuvo que buscar un apoyo inesperado.

Ese apoyo fue su hermana. La infanta Sofía y Leonor improvisaron, tal y como destaca el portal Monarquía Confidencial, un auténtico pacto sobre la marcha y ambas terminaron ascendiendo cogidas del brazo, una imagen que muchos interpretaron como un gesto de complicidad entre hermanas, pero que también respondía a una necesidad práctica para que la futura reina pudiera superar ese momento con mayor seguridad.

La escena duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que numerosos asistentes repararan en la incomodidad de la Princesa. Según pudo comprobar ESdiario, esos problemas de movilidad durante la subida generaron comentarios entre personas presentes en el acto y también pudieron apreciarse puntualmente en la retransmisión televisiva, donde se observó cómo Leonor avanzaba con cierta cautela mientras permanecía apoyada en su hermana.

Paradójicamente, aquel instante se produjo en un recorrido que ya era excepcional desde el punto de vista protocolario. Lo habitual es que esa Escalera de Embajadores sea utilizada únicamente por los jefes de Estado y sus consortes durante este tipo de visitas oficiales. En esta ocasión, sin embargo, se decidió que la princesa Leonor y la infanta Sofía acompañaran al séquito, reforzando así la imagen institucional de la heredera en una visita de enorme trascendencia para la Corona y para la Iglesia.

El episodio terminó sin mayores consecuencias y la recepción continuó con absoluta normalidad, pero volvió a demostrar que incluso en los actos más medidos existe un factor imposible de controlar: el humano.

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Porque detrás de la solemnidad, de los uniformes de gala y de las fotografías destinadas a la historia, hay una joven de veinte años que tuvo que enfrentarse a una escalinata complicada bajo la mirada de millones de espectadores. Y quizá por eso, el gesto más espontáneo de toda la jornada no fue un saludo al Papa, sino el brazo que una hermana tendió a la otra para ayudarla a subir unos escalones.