Nava del Barco, el refugio secreto de Alba Carrillo en Ávila: así es el “paraíso” donde desconecta del todo
Entre montañas, gargantas de agua cristalina y un silencio que poco tiene que ver con el ritmo mediático, se esconde el rincón más especial de Alba Carrillo. Un pequeño pueblo de Ávila donde la colaboradora ha encontrado su refugio personal, su casa soñada y el lugar al que siempre vuelve para desconectar. Te contamos cómo es Nava del Barco, el destino que ella misma define como su “paraíso”.

Alba Carrillo en "El Sótano Club" de TEN TV.
En plena Sierra de Gredos, a los pies de sus montañas y envuelto por un paisaje de alta montaña que muchos comparan con la “Suiza de Ávila”, se encuentra Nava del Barco, un pequeño municipio que apenas supera el medio centenar de habitantes. Un enclave rural, sereno y prácticamente detenido en el tiempo que, sin embargo, se ha convertido en un lugar muy especial dentro de la vida de la Alba Carrillo.
Aunque nació en Madrid, la televisiva mantiene desde siempre un vínculo emocional profundo con este pueblo abulense. Allí nació su abuela, su madre pasó parte de su infancia y ella ha vivido algunos de los recuerdos más felices de su niñez. Los veranos en sus calles, los juegos con sus primas y la libertad de entrar en casa solo para comer o cenar forman parte de una memoria que ha marcado su relación con este lugar.
Con el paso de los años, esa conexión no solo se ha mantenido, sino que ha crecido. Tanto, que en 2020 decidió dar un paso importante: comprar una vivienda en el propio municipio. Una casa de piedra tradicional que reformó por completo hasta convertirla en un refugio personal pensado para el descanso, la intimidad y la vida familiar.
La vivienda dispone de varios dormitorios, una cocina completamente equipada y rincones personales decorados con fotografías y recuerdos significativos. La chimenea, de gran protagonismo, se convierte en el corazón de la casa durante los meses más fríos.
En el exterior, un amplio jardín completa el conjunto, reforzando esa sensación de refugio aislado en plena naturaleza. Para la colaboradora, Nava del Barco no es solo un destino de vacaciones. Es un lugar de raíces, memoria y familia. Allí se reúne con su madre, Lucía Pariente, y con su hijo Lucas, y también ha compartido estancias con amistades y parejas. Incluso eligió este entorno para celebrar la Comunión de su hijo, un gesto que refleja la importancia emocional que tiene para ella este enclave.
Rodeado de bosques de robles y castaños, praderas verdes en verano y paisajes nevados en invierno, el municipio cambia de forma radical con cada estación, ofreciendo siempre una estampa distinta.
Chismógrafo
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Gargantas de agua cristalina, arroyos que nacen del deshielo y pequeñas pozas naturales dibujan un paisaje que invita a la desconexión total. Es un lugar perfecto para el senderismo, la observación de fauna y el contacto directo con la naturaleza. No es casualidad que muchos lo describan como un enclave de silencio absoluto, donde el ritmo de vida se adapta al entorno.
La arquitectura del pueblo también habla de su historia. Casas de piedra, muros gruesos y tejados pensados para resistir los inviernos duros conservan la esencia de la vida serrana tradicional. Calles sencillas, sin artificios, donde la vida ha estado siempre ligada a la ganadería y la agricultura.

Alba Carrillo en las fiestas de su pueblo.
En sus redes sociales la presentadora de El Sótano ha mostrado en numerosas ocasiones cómo disfruta de la vida en el pueblo: paseos por la naturaleza, baños en las pozas, tardes de lectura, cenas en el único bar del municipio o simplemente el placer de no hacer nada. También participa en las fiestas patronales, que se han convertido en una cita imprescindible cada año. El entorno de Nava del Barco está profundamente marcado por la Sierra de Gredos. Su relieve montañoso, la presencia constante del agua y la abundante vegetación crean un ecosistema único en el que conviven la tranquilidad absoluta y una biodiversidad notable.
Rapaces en el cielo, pequeños mamíferos en los bosques y el sonido constante de los arroyos forman parte del paisaje cotidiano. Un entorno que, lejos del ruido urbano, ofrece una sensación de aislamiento que muchos buscan y pocos encuentran.

Alba Carrillo con familia y amigos en su pueblo abulense.
La vida cultural del municipio también mantiene su esencia tradicional. Sus fiestas populares, la gastronomía local y el ritmo pausado del día a día refuerzan la identidad de un pueblo que ha sabido conservar su autenticidad.
Ella misma lo ha descrito como su escondite, su lugar de descanso y el único espacio donde realmente consigue desconectar del foco mediático. Incluso ha llegado a afirmar que lo que vive allí “es un lujo que no tiene nada que envidiar a un hotel de cinco estrellas”. Y es que, más allá de su belleza natural, Nava del Barco representa para ella algo mucho más profundo: un punto de conexión con su historia familiar, con su infancia y con una forma de vida más sencilla.