El patrimonio oculto que salpica de nuevo a Juan Carlos I da un giro inesperado
Temía que se descubriera su patrimonio en el extranjero y acabara dañando gravemente la imagen de la monarquía. Ahora, esa fortuna oculta desde los años 90 ha terminado en un lugar que ha provocado el malestar del Emérito.

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La documentación bancaria y fiduciaria destapa un nuevo capítulo de las finanzas opacas del Rey Emérito. Según revela El País, la organización benéfica British Council Refugee (BCR) ha recibido en los últimos años más de 6,6 millones de libras (unos 7,6 millones de euros) procedentes del The JRM 2004 Trust, un fideicomiso creado en Jersey y vinculado a una fortuna que Juan Carlos I mantuvo en secreto durante décadas.
Esta entidad benéfica, dedicada al apoyo de refugiados políticos, ya acumula estas importantes donaciones: 2,3 millones de libras en 2023, 1,3 millones en 2024 y dos aportaciones adicionales de 1,5 millones cada una en 2025 y 2026. Además, Romero Maura legó a la ONG dos inmuebles de lujo en Londres y en el Périgord francés (valorados en torno a 5,8 millones de euros) y un saldo en una cuenta suiza.
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El origen de estos fondos se remonta a un capital de unos 15 millones de euros gestionado fuera del control de Hacienda española desde mediados de los años 90. Las estructuras se articuló a través de fideicomisos en las Islas Vírgenes Británicas y Jersey, con la participación clave de Manuel de Prado y Colón de Carvajal, histórico gestor del patrimonio privado de Juan Carlos I.
En 2004, cuando Juan Carlos aún era jefe del Estado, la titularidad de estos activos pasó al historiador y profesor de Oxford Joaquín Romero Maura, fallecido en 2022. Según la documentación interna, Romero Maura explicó a los bancos que el rey le había cedido los bienes en agradecimiento por los servicios prestados y, sobre todo, por el temor a que su existencia saliera a la luz y perjudicara la imagen de la Corona.
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Esta operación guarda paralelismos con la entrega en 2012 a Corinna Larsen de los 65 millones de euros recibidos de Arabia Saudí. Sin embargo, a diferencia de aquel caso, Romero Maura nunca devolvió la fortuna. Desde muy pronto manifestó su voluntad de destinarla a causas benéficas tras su muerte, decisión que, según fuentes cercanas, ha generado descontento en Juan Carlos I, quien consideraría esos fondos como propios.
El “banquero” del Rey
Romero Maura, viudo y sin descendencia, mantuvo durante décadas una estrecha relación con Prado y Colón de Carvajal. El propio Juan Carlos lo presentaba en círculos saudíes como “This is my banker” (“Este es mi banquero”). Los fideicomisos más antiguos (Tartessos y Hereu) se crearon en 1995 y 1997 con Juan Carlos como beneficiario final. Parte del dinero procedía de aportaciones privadas históricas y de una importante transferencia en 1999 de Simeón de Bulgaria (nueve millones de dólares).

El Rey Emérito, Juan Carlos I
Inicialmente, el objetivo era proteger económicamente al entonces príncipe y luego rey ante un hipotético golpe de Estado. Con el tiempo, esa justificación perdió sentido, pero persistió el temor a la publicidad de los fondos.
La Fiscalía Anticorrupción investigó el The JRM 2004 Trust en el marco de las pesquisas sobre el patrimonio de Juan Carlos, pero archivó las diligencias al no encontrar pruebas de que el rey emérito mantuviera control o fuera beneficiario del fideicomiso tras la cesión.
Romero Maura, especialista en historia contemporánea de España y profesor en Oxford, dejó por escrito su deseo de que el patrimonio sirviera para iniciativas sociales, especialmente relacionadas con la infancia y personas en situaciones difíciles, similares a las que vivió Juan Carlos en su juventud.