La Infanta Sofía ya sufre la dureza de su ‘cargo’: varapalo a sus planes de verano
La hija menor de los Reyes ya piensa en sus vacaciones tras su primer año como universitaria en Lisboa. Sin embargo, ahora conoce el peso de sus responsabilidades

La Princesa Leonor, la Infanta Sofía y Doña Letizia, en el Palacio Real.
La Infanta Sofía apenas ha terminado su primer curso universitario y ya ha comprobado que pertenecer a la Familia Real implica asumir responsabilidades que, en muchas ocasiones, están por encima de los planes personales. Mientras la mayoría de estudiantes comienzan a disfrutar de las vacaciones de verano, la hija menor de Felipe VI y la Reina Letizia tendrá que retrasar las suyas para cumplir con un nuevo compromiso institucional, una decisión que confirma que su papel dentro de la Corona sigue creciendo.
Tal y como ha informado ESdiario, el 8 de julio Sofía presidirá en Zaragoza la entrega de las ayudas de la primera edición del programa Docentes Referentes, de la Fundación Ibercaja, iniciativa de la que es presidenta de honor. Se tratará de su tercer acto oficial en solitario y de una cita especialmente significativa porque refuerza la agenda propia que Zarzuela lleva meses diseñando para la segunda hija de los Reyes.
La información, adelantada por Vanity Fair, pone de manifiesto una realidad cada vez más evidente: la infanta ya no es únicamente la hermana de la futura reina. Poco a poco comienza a construir un perfil institucional propio, con compromisos que deberá atender independientemente de sus preferencias personales o de su calendario universitario.
Hasta ahora, la vida de Sofía había estado marcada principalmente por su formación académica. Tras completar el Bachillerato Internacional en el UWC de Gales, acaba de finalizar su primer curso de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Forward College de Lisboa y en septiembre continuará sus estudios en París. Sin embargo, ese itinerario universitario convive desde hace tiempo con otra realidad: la de una joven que forma parte de la institución monárquica y cuya agenda ya no depende exclusivamente de ella ni puede tomarse ya 3 meses de vacaciones.
Ese equilibrio entre vida privada y representación institucional es precisamente uno de los grandes retos que deberá afrontar en los próximos años. Aunque la heredera es la Princesa Leonor, la experiencia demuestra que los infantes también desempeñan un papel relevante en el funcionamiento de la Corona, especialmente en actos de carácter social, educativo o benéfico.
El compromiso de Zaragoza es buena prueba de ello. Sofía participará en una jornada dedicada al reconocimiento de la excelencia educativa y respaldará un proyecto que busca poner en valor el trabajo de los docentes.
No es casualidad que Zarzuela haya elegido precisamente este tipo de actos para consolidar la imagen institucional de la Infanta. Sus anteriores apariciones en solitario ya estuvieron vinculadas al patrimonio cultural y a la labor social de la Fundación ONCE. Ahora da un paso más al asumir el protagonismo de una iniciativa educativa.
Más allá del propio evento, el mensaje resulta claro. La Infanta Sofía empieza a asumir que su condición de infanta de España conlleva unas obligaciones permanentes. Sus estudios seguirán siendo prioritarios, pero la agenda oficial comenzará a marcar cada vez más su calendario, incluso en periodos tradicionalmente reservados al descanso.
Es, en cierto modo, el mismo aprendizaje que vivió en su día Leonor. La diferencia es que, al no ser la heredera, Sofía contará previsiblemente con un mayor margen para desarrollar una carrera profesional propia en el futuro. Sin embargo, esa libertad nunca será absoluta mientras siga formando parte del núcleo de la Familia Real.
Con apenas 19 años, la hija menor de los Reyes comienza así una nueva etapa. La universidad seguirá definiendo su formación, pero la institución empieza a definir su papel.
Chismógrafo
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David Lozano