ESdiario

Camilla desafía a Buckingham: incendia la Corona británica con una polémica foto

La Reina provoca uno de los momentos más tensos con la Casa Real al fotografiarse, y publicar el momento, con una famosa escritora pero muy controvertida por sus opiniones sobre las personas trans

La Reina Camilla, en Escocia el pasado 30 de junio.

La Reina Camilla, en Escocia el pasado 30 de junio.GTRES

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La Reina Camila ha protagonizado uno de los episodios más delicados desde que Carlos III accedió al trono. Lo que pretendía ser un discreto encuentro con la escritora J.K. Rowling para hablar de literatura infantil ha terminado convirtiéndose en una auténtica crisis de imagen para la Casa Real británica. La publicación de una fotografía oficial junto a la creadora de Harry Potter, muy cuestionada por sus posiciones sobre las personas trans, ha provocado una avalancha de críticas en redes sociales y ha abierto un intenso debate sobre la oportunidad del gesto.

El malestar ha sido especialmente intenso por el momento elegido para difundir la imagen. La instantánea se publicó coincidiendo con las celebraciones del mes del Orgullo LGTBIQ+, lo que numerosos usuarios interpretaron como un mensaje desafortunado por parte de Buckingham, generando miles de comentarios de reproche en las cuentas oficiales de la Familia Real británica.

La información la publica la revista Vanity Fair, que revela además un detalle hasta ahora desconocido: el equipo de asesores de Camila fue plenamente consciente desde el primer momento de la enorme polémica que podía generar el encuentro con Rowling. Tanto es así que en el Palacio de Buckingham se llegó a valorar seriamente mantener la reunión en la más estricta intimidad y no difundir ninguna fotografía oficial.

Sin embargo, fue la propia reina quien terminó imponiendo su criterio. Según fuentes del entorno de la consorte citadas por la publicación, Camila defendió que lo correcto era hacer pública la reunión pese al riesgo de las críticas. Su argumento fue rotundo: prefería actuar conforme a sus principios antes que optar por la solución más cómoda y evitar la controversia.

La cita tuvo lugar en el Palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo, durante la tradicional Semana Real que Carlos III y Camila celebran cada verano en Escocia. Oficialmente, ambas conversaron sobre su pasión compartida por la lectura y la importancia de fomentar el hábito lector entre los más jóvenes, una de las causas que la reina lleva años impulsando a través de su Club de Lectura.

Pero el contenido del encuentro quedó completamente eclipsado por la figura de Rowling. La escritora lleva años siendo objeto de una intensa controversia internacional por sus declaraciones sobre las cuestiones de género, consideradas tránsfobas por numerosos colectivos y activistas, aunque ella siempre ha defendido que sus posicionamientos responden a la defensa de los derechos de las mujeres. Esa circunstancia convirtió una simple fotografía institucional en un foco de enorme tensión mediática.

Las reacciones fueron inmediatas. Mientras la publicación acumulaba decenas de miles de "me gusta", también se llenaba de comentarios críticos. Muchos usuarios reprochaban a la reina ofrecer visibilidad a una figura tan controvertida precisamente durante las celebraciones del Orgullo. Otros lamentaban que no se hubiera elegido a otro autor infantil para protagonizar un acto de promoción de la lectura.

Vanity Fair va incluso un paso más allá al interpretar la actitud de Camila a la luz de su propia biografía. La publicación recuerda que la esposa de Carlos III conoce mejor que nadie lo que supone vivir bajo un permanente escrutinio público. Durante años fue considerada una de las mujeres más odiadas del Reino Unido por su relación con el entonces príncipe Carlos mientras este seguía casado con Diana de Gales. Aquella experiencia, sostienen fuentes cercanas, habría moldeado un carácter poco dispuesto a modificar sus decisiones por miedo a las críticas.

Paradójicamente, cuando parecía que la reina había logrado consolidar una imagen mucho más estable y cercana entre los británicos, una sola fotografía ha bastado para reabrir un intenso debate público sobre el papel institucional de la Corona y sobre los riesgos que conlleva cualquier gesto en una institución donde cada detalle es analizado al milímetro.

tracking