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El colapso en Mediaset le lleva a cometer un letal error judicial contra Atresmedia

La cadena y MC&F abren una nueva guerra ante el éxito de AlaZ y llevan la prueba a los tribunales. Decisión que demuestra que ambas compañías van de la mano y están más interesadas en atacar a la competencia que en construir su programa

Antena 3 estrenó 'AlaZ', la nueva y diferente prueba final de 'Pasapalabra'-

Antena 3 estrenó 'AlaZ', la nueva y diferente prueba final de 'Pasapalabra'-ATRESMEDIA

David Lozano
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La guerra de Pasapalabra está lejos de terminar. Cuando parecía que el conflicto judicial por El Rosco había entrado en una nueva fase tras el cumplimiento de la sentencia por parte de Atresmedia, Mediaset y la productora MC&F han decidido abrir un nuevo frente legal. Esta vez, el objetivo es AlaZ, la prueba que Antena 3 ha incorporado para sustituir al icónico desenlace del concurso.

La acción judicial anunciada por Mediaset y MC&F llega apenas unas semanas después del estreno de la nueva prueba. Según ambas compañías, existen similitudes suficientes como para acudir de nuevo a los tribunales. Sin embargo, el momento elegido para dar ese paso invita también a realizar otra lectura de la situación.

Porque la realidad televisiva juega en sentido contrario a los intereses de quienes esperaban que la desaparición de El Rosco debilitara a Pasapalabra. Ha ocurrido exactamente lo contrario. El concurso de Roberto Leal continúa liderando su franja con solvencia y AlaZ ha recibido una acogida muy favorable tanto por parte de la audiencia como de numerosos críticos televisivos, que han destacado precisamente que se trata de una prueba con mecánica e identidad propias.

Es precisamente ese contexto el que convierte la demanda en un movimiento difícil de interpretar únicamente desde el plano jurídico. Si Pasapalabra hubiera sufrido un desplome de audiencia tras perder El Rosco, probablemente el debate sería muy distinto. Pero el programa ha mantenido intacta su fortaleza, lo que lleva inevitablemente a preguntarse si esta nueva ofensiva responde también al éxito que ha tenido la adaptación realizada por Atresmedia.

La sospechosa estrategia de MC&F

Hay otra cuestión que tampoco pasa inadvertida. Resulta llamativo que MC&F centre ahora su estrategia en España mientras existen otros formatos internacionales con pruebas que distintos analistas han comparado con AlaZ. Esa diferencia de criterio abre interrogantes sobre el alcance real de esta ofensiva judicial y sobre los motivos por los que unas adaptaciones reciben respuesta legal y otras no.

La decisión también termina reforzando una percepción que desde hace tiempo circula en el sector audiovisual: la de una absoluta sintonía entre Mediaset y MC&F en este conflicto. Si durante años ambas compañías habían mantenido posiciones que podían parecer independientes, este nuevo movimiento las sitúa nuevamente en el mismo frente, alimentando la sensación de que la batalla ya no se libra únicamente en los platós, sino también en los despachos de abogados.

Error estratégico de Mediaset y MC&F

Desde un punto de vista estratégico, la operación tampoco está exenta de riesgos. Cada nuevo procedimiento judicial mantiene viva una polémica que, paradójicamente, vuelve a colocar el foco sobre Pasapalabra y sobre el éxito que está obteniendo su nueva prueba. En televisión, la notoriedad rara vez perjudica al líder, y la conversación pública generada alrededor de AlaZ puede terminar reforzando todavía más su implantación entre los espectadores.

También llama la atención la forma en que se ha desarrollado esta nueva ofensiva. Antes incluso de que el recorrido judicial pudiera comenzar, el anuncio de la demanda ya ocupaba titulares y alimentaba el debate mediático. Es una estrategia de comunicación perfectamente legítima desde el punto de vista empresarial, aunque inevitablemente suscita preguntas sobre si el impacto público acaba formando parte de la propia batalla paralela al procedimiento judicial.

Mientras tanto, Atresmedia cuenta con un argumento que tendrá peso durante todo el proceso: la cadena ejecutó la sentencia que le obligaba a retirar El Rosco, aceleró los plazos de adaptación del formato y diseñó una prueba completamente nueva para garantizar la continuidad del concurso.

Lo que sí parece evidente es que esta nueva batalla devuelve a la televisión española a una guerra que muchos creían amortizada. Y quizá ahí reside la mayor paradoja. Mientras Antena 3 ha optado por construir una alternativa para mantener vivo Pasapalabra, Mediaset y MC&F han decidido reabrir el conflicto en los tribunales. En términos de imagen y de percepción pública, convertir el éxito de un rival en un nuevo litigio puede acabar siendo una estrategia mucho menos rentable de lo que parece. Un error histórico, otro más de Mediaset.

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