Tamara Gorro toma una decisión drástica desde el hospital por el bien de sus hijos: "El morbo sería el diagnóstico"
Intentando mantener al margen de las miradas más sórdidas tanto su verdadero estado de salud como su relación con Cayetano Rivera, no obstante ha querido sincerarse con su "familia virtual" en una alarmante imagen.

Tamara Gorro siempre sincera con todos sus seguidores pero guardando detalles cruciales de su intimidad.
Tamara Gorro ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de su salud, la sinceridad con su comunidad (su familia virtual, como la llama) es innegociable. La influencer encendió todas las alarmas el pasado marzo, cuando fue vista caminando con dificultad por Madrid, cojeando y llevándose las manos al abdomen en pleno estallido mediático de su relación con Cayetano Rivera. Aquellas imágenes, que preocuparon a muchos, coincidieron con un mensaje en redes donde confesaba que los médicos le habían pedido reposo absoluto y una drástica reducción de compromisos profesionales.
Durante estos meses, Tamara ha intentado mantener cierta normalidad, alternando apariciones públicas con la discreción que ha marcado su historia con el extorero hermano de Fran y de Kiko Rivera. Sin embargo, finalmente ha tenido que pasar por quirófano, tal y como reveló este viernes en su Instagram (donde reúne a más de dos millones de seguidores) con una fotografía desde la cama del hospital.
"Si algo me une a vosotros es la sinceridad", comenzaba su mensaje, recordando aquel episodio de marzo en el que confesó estar "pachucha". Desde entonces, explicó, comenzaron unas pruebas "que han llevado bastante tiempo", pero que, con calma y buenos médicos, han desembocado en "la mejor decisión". "No la que me hubiese gustado, pero sí la mejor", añadió.
Con su habitual capacidad para quitar hierro a los momentos difíciles, Tamara aseguró que este año cambia julio en Ibiza por camita en Madrid, y bromeó con que se inventará estar "peor" para recibir más mimos. Un guiño a los cuidados que, sin duda, recibirá tanto de Cayetano como de sus hijos, Shaila (10) y Antonio (8), fruto de su matrimonio con Ezequiel Garay.
La influencer también quiso dejar claro que no revelará el diagnóstico, por respeto a su propia intimidad y, sobre todo, por proteger a sus hijos: "Van siendo mayores y todo les llega aunque no queramos". Un límite que ya marcó en su día y que mantiene con firmeza: "Sé que para algunas personas el morbo sería saber el diagnóstico".
Tamara cerró su publicación con un mensaje a corazón abierto: no quiere fingir que todo está bien cuando no lo está. "No me gusta mentir, y menos a personas que sé que me queréis de verdad", escribió antes de animarse a sí misma a seguir "pegándole patadas a las piedras del camino" con actitud y ganas.