Paloma Rocasolano: rotundo “no” a Zarzuela que afecta gravemente a Doña Letizia

La madre de la Reina da un portazo al Palacio de Marivent en uno de los veranos más delicados en la Casa Real

Paloma Rocasolano, en Madrid, el pasado 23 de mayo.GTRES

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En la Casa Real hay gestos que pesan más que cualquier comunicado oficial. Y luego están las ausencias. Esas que nunca se explican, pero que terminan diciendo mucho más que cualquier fotografía institucional. Eso es precisamente lo que ocurre este verano con Paloma Rocasolano.

La madre de la Reina Letizia ha decidido mantenerse al margen de las vacaciones familiares en el Palacio de Marivent, convirtiéndose en la gran ausente de un escenario en el que durante años había sido una presencia discreta pero constante. Una decisión que, aunque pertenece al ámbito privado, tiene una inevitable lectura institucional y familiar.

Porque, tal y como recoge la revista Lecturas, Paloma Rocasolano no es una abuela cualquiera. Es la madre de la Reina. Y, por tanto, cualquier movimiento suyo termina proyectándose sobre la propia Letizia y, por extensión, sobre la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.

La fotografía de Marivent siempre ha sido mucho más que unas vacaciones en Mallorca. Es el escaparate de la estabilidad familiar de los Borbones durante el verano. Allí se visualizan equilibrios, reconciliaciones y complicidades. También las distancias.

La ausencia de Paloma Rocasolano rompe precisamente esa imagen. Si durante años ejerció como uno de los principales apoyos personales de Letizia, especialmente cuando las obligaciones institucionales obligaban a los Reyes a multiplicarse, ahora su decisión deja a la Reina sin uno de sus pilares familiares en el momento en que Leonor y Sofía pasan cada vez menos tiempo en casa por sus respectivas formaciones.

No deja de ser significativo que esta decisión llegue cuando la heredera afronta una etapa decisiva de su nueva formación universitaria y la Infanta Sofía comienza también a construir una agenda propia. La figura de la abuela materna siempre había representado un punto de estabilidad doméstica para ambas.

Es evidente que nadie puede obligar a Paloma Rocasolano a pasar el verano en Marivent. Está en su perfecto derecho de organizar su vida como considere oportuno. Pero cuando se pertenece al círculo más íntimo de la Familia Real, incluso las decisiones estrictamente personales tienen consecuencias públicas.

Y esas consecuencias afectan directamente a tres generaciones. A Letizia, porque pierde la presencia de la persona en quien más ha confiado fuera del ámbito institucional. A Leonor, porque desaparece una de las referencias familiares que la han acompañado desde la infancia en los veranos mallorquines. Y a Sofía, que también deja de compartir ese espacio de intimidad familiar que durante años ha servido para rebajar la presión que acompaña a cualquier miembro de la Corona.

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Quizá todo responda simplemente a una preferencia personal. Quizá Paloma Rocasolano haya optado por un verano más tranquilo, lejos de focos y protocolos. Pero en Zarzuela saben perfectamente que, cuando se trata de la familia de la Reina, no existen los movimientos inocentes.