Irene Rosales responde con ironía a Kiko Rivera y desactiva su campaña de boicot
La sevillana reacciona con humor a los ataques de su exmarido y aprovecha para lanzar una sutil promoción familiar.
Irene Rosales
La tensa relación entre Irene Rosales y Kiko Rivera ha sumado un nuevo capítulo televisivo que evidencia la enorme distancia que hoy separa a la expareja. Tras la polémica campaña publicitaria de aperitivos protagonizada por la sevillana bajo el lema "un mix con un mal kiko es un mal mix", el hijo de Isabel Pantoja brotó con dureza en sus perfiles públicos calificándola de "patética" y animando a sus seguidores a realizar un boicot comercial contra la marca. Lejos de alimentar la confrontación o mostrarse afectada por la campaña de castigo iniciada por el músico, la colaboradora ha decidido desarmar el conflicto utilizando la indiferencia y el sentido del humor como sus mejores armas.
Chismógrafo
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En su último encuentro con los medios de comunicación, Rosales ha cortado de raíz cualquier posibilidad de iniciar una batalla pública y ha dejado claro el absoluto desinterés que le provocan los reproches de su antiguo marido. Con total serenidad, la andaluza ha asegurado ante los micrófonos que "no voy a entrar en ese tipo de chorradas. Yo estoy en otro momento de mi vida para ponerme… He pasado página por completo". De hecho, con una punta de ironía implacable, ha querido restar trascendencia a las duras descalificaciones recibidas añadiendo que "si ese comentario le ha servido para que pase un buen rato con sus amigos y demás, yo que me alegro por ello".
Una defensa inesperada y promoción para el negocio de su pareja
La polémica de los últimos días también salpicaba a la actual novia del DJ, Lola García, a raíz de un vídeo doméstico en el que aparecía barriendo su jardín. Muchos quisieron ver en esa grabación una clara indirecta hacia el nuevo compañero sentimental de Irene, quien posee una empresa dedicada precisamente a la instalación de superficies sintéticas. Sin embargo, en un movimiento poco habitual en este tipo de disputas mediáticas, la empresaria ha preferido rebajar la crispación y salir en defensa de la bailarina para evitar lecturas retorcidas, argumentando que "se sacan todas las cosas un poco de contexto y no creo que las cosas sean con segundas".
Para la madre de las hijas del artista, alimentar interpretaciones maliciosas sobre cada contenido que se sube a internet solo conduce a un desgaste innecesario que no está dispuesta a asumir en su rutina diaria. Su postura se fundamenta en una lógica aplastante y en el deseo de proteger la estabilidad de su entorno, advirtiendo a los reporteros de que "como estemos así, al final va a ser una guerra abierta continuamente". Su estrategia para zanjar de manera definitiva el asunto ha sido firmar una tregua unilateral, demostrando que prefiere centrarse en la tranquilidad de su nuevo hogar antes que participar en reproches cruzados.
Para cerrar su intervención y asestar un elegante golpe de efecto frente a los ataques del padre de sus hijas, la sevillana ha recurrido a una ingeniosa doble publicidad que ha descolocado por completo a sus detractores. Entre risas y mostrando una gran complicidad con las cámaras, ha zanjado la entrevista exclamando: "Recomiendo mucho los kikos de Grefusa y, por supuesto, el césped artificial de Verdegreen". Con esta llamativa frase, no solo ha ratificado su compromiso con la marca que enfureció al DJ, sino que ha aprovechado para promocionar el negocio de su actual pareja, transformando el tenso boicot en una divertida y provechosa anécdota.