Se confirma el nombre de la culpable del look de boda del marido de Susanna Griso: Luis Enríquez hunde a sus haters
Lo que amenazaba con ser una boda más de personajes famosos, si bien algo más relajada de lo que estamos acostumbrados últimamente, se ha convertido en la verdadera sensación del verano en redes. Las caras, Juan, graba las caras...
Susanna Griso y Luis Enríquez en una de las fotos más comentadas de la boda.
En un principio todo el mundo podría haber pensado que la boda de Susanna Griso y Luis Enríquez Nistal iba a ser una más en el mundo del papel couché. Pero nada más lejos de la realidad. Se ha convertido en uno de los grandes fenómenos sociales del verano y aún continúa generando titulares varios días después. Lejos de apagarse sigue ofreciendo nuevos matices que explican por qué se ha convertido en uno de los acontecimientos sociales de la temporada.
Después de que la ya célebre guayabera del novio monopolizara buena parte de las conversaciones en redes, ha sido el propio Luis quien ha decidido tomar la palabra para reivindicar el verdadero sentido de un enlace que, según él, jamás estuvo pensado para convertirse en un fenómeno mediático.
Tomándose el aluvión de memes, bromas y chistes de la mejor manera posible, con sentido del humor, y hasta comentando con gracia alguno de ellos, el empresario compartió en sus redes un vídeo del discurso que pronunció el 25 de julio en el Hostal de La Gavina, en S’Agaró, uno de los momentos más emotivos de la ceremonia.
En esas palabras, recuperadas ahora para sus seguidores, recordó cómo una amistad de dos décadas terminó transformándose en una historia de amor que ambos han decidido celebrar sin artificios y con un marcado estilo mediterráneo. Sin mencionar directamente las críticas sobre su estilismo, sí dejó una reflexión que resume cómo ha vivido la repercusión del enlace: "De íntima no le queda nada", una frase que evidencia que la exposición pública ha sido mucho mayor de lo que esperaban.
Mientras tanto, la guayabera sigue dando que hablar. En Espejo Público, Cruz Sánchez de Lara ha desvelado que fue ella quien regaló la prenda al novio. Todo surgió durante un fin de semana que compartieron junto a Pedro J. Ramírez y la propia Susanna. Al preguntarle qué pensaba ponerse, Luis confesó que aún no lo tenía claro, aunque le apetecía llevar una guayabera si el ambiente era informal. Cruz no lo dudó: "Pues te regalo yo todo lo que te vayas a poner", le dijo. Él eligió el color y ella le hizo un Bizum para que pudiera comprarla. La periodista insistió en que el novio estaba "guapísimo" y bromeó con que habría estado igual de favorecido incluso con una camiseta de un grupo de rock. Eso sí, para ella hubo una protagonista absoluta: "La que era la novia de otra boda era Susanna, que apareció como una diosa griega", comentó entre elogios.
En declaraciones a los reporteros, Cruz volvió a referirse al regalo, esta vez subrayando el vínculo que une a su marido y a Luis: "Ya no te compro el traje de tu madre, te lo compro yo", recordó entre risas, destacando que para ambos Pedro J. es una figura esencial. Para ella, este gesto simboliza también un relevo generacional en el periodismo: "El periodismo se enchufa en vena", afirmó.
Cruz Sánchez de Lara: "Divorciados del mundo, el amor existe"
Durante ese mismo encuentro, Sánchez de Lara reflexionó sobre las segundas oportunidades en el amor, una etapa que tanto ella como Susanna conocen bien. "A todos los que no hemos acertado a la primera, luego disfrutamos con muchísima más ilusión los aciertos de las edades más maduras", aseguró antes de lanzar un mensaje que ya circula como titular propio: "Divorciados del mundo, el amor existe".
La boda, celebrada ante cerca de 200 invitados, sigue dejando anécdotas, discursos y gestos que explican por qué ha trascendido mucho más allá de la crónica social habitual. Y, a juzgar por las últimas revelaciones, aún quedan capítulos por descubrir en este enlace que empezó siendo íntimo y terminó convertido en conversación nacional.