Lydia Lozano confirma los peores temores sobre la malas artes de Sálvame: "No sé cómo estoy bien de la cabeza"
Durante muchos años se habló largo y tendido de lo que el mítico programa de corazón de Telecinco hacía a sus propios trabajadores. Ahora que ya ha pasado el tiempo se confirman las sospechas más tenebrosas.

Lydia Lozano siempre sincera y natural.
No se puede decir que la periodista Lydia Lozano no se haya mostrado siempre de lo más natural y espontánea como la vida misma. Pero aún así siempre hay ventanas íntimas a las que todavía no se había asomado y eso es lo que ha hecho en el primer programa de Mira quién viene a cenar, el magacín que presenta Rafa Méndez en la televisión pública de Canarias. En una conversación marcada por la emoción y la nostalgia, Lozano repasó desde sus raíces canarias hasta el fallecimiento de su madre, pasando por los años que la convirtieron en uno de los rostros más reconocibles de Sálvame... y el precio que tuvo que pagar por ello.
Aunque nació en Madrid, la periodista quiso dejar claro que su identidad siempre ha estado profundamente ligada a Canarias. "Por situaciones de la vida, nací en Madrid. Soy oncemesina", explicó antes de recordar que su madre era de El Paso, su padre de Santa Cruz y que su familia es descendiente de Tanausú.
La cultura canaria impregnó su infancia de tal manera que, pese a haber nacido en la capital, siempre se ha sentido más canaria que madrileña. "Ir a Canarias, a La Palma, era el paraíso", recalcó, evocando aquellos veranos que marcaron su vida y el deseo de su madre de que ella hubiera nacido allí.
Lydia Lozano, una infancia diferente
De hecho, en su casa, los productos típicos de las islas eran parte del día a día: plátanos, aguacates, dátiles… y también artículos que, gracias a las ventajas fiscales, llegaban a Madrid como auténticos tesoros. "Todo el mundo quería ir a mi casa porque mi madre se traía todo de Canarias. El tabaco americano, los puros, el etiqueta negra, el Chivas. Yo fui la primera niña que tuvo una calculadora. Los Levis no los vendían en la península y yo los llevaba", recordó Lydia Lozano entre risas.
Eso sí, el tono cambió cuando habló del fallecimiento de su madre, una pérdida que aún hoy sigue gestionando desde la intimidad. "Mi madre lo era todo", confesó, antes de admitir que ha estado enfadada con ella por todo lo que ha pasado con Charly. Las cenizas de su madre descansan en su casa, en un lugar discreto donde nadie las ve, y es allí donde Lydia se desahoga, habla con ella y le reprocha que no le haya echado una mano en los momentos más difíciles.
Recordó también el instante en que recibió la noticia de su muerte, mientras firmaba ejemplares de La Venganza de la llorona en Barcelona, y cómo aquel viaje de vuelta a Madrid fue "horroroso". La describió como una mujer volcánica, divertida, guapa, un bellezón de ojos inolvidables, y admitió que aún echa de menos tener mojo en casa.
Chismógrafo
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Maribel Fernández
Sobre su etapa en Sálvame, Lozano confesó que en numerosas ocasiones pensó en abandonar, pero nunca dio el paso por miedo a las consecuencias. Prefería que hablaran de ella a la cara antes que soportar críticas desde fuera. "Pobre Charly, lo tendrá amargado… es una cobarde", recordó sobre los comentarios que escuchaba por las noches y que la empujaban a seguir.
Aun así, reconoce que el programa le trajo problemas emocionales, aunque también fue una escuela profesional que le enseñó a moverse en un plató y a sobrevivir en la televisión. 2Creo que para todo lo que me ha pasado, tengo la cabeza muy bien amueblada. Nunca he ido al psicólogo porque seguro que pediría la excedencia", concluyó divertida, dejando claro que, pese a todo, sigue en pie.