El Rey Felipe asesta un palo moral a Pedro Sánchez de consecuencias mundiales

El monarca y la Casa Real tienen claras sus prioridades y una decisión de Zarzuela pone en jaque al presidente del Gobierno y a la maquinaria de imagen de Moncloa

El Rey Felipe VI, este lunes 3 en Palma.Europa Press

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Ni siquiera una de las citas favoritas de Felipe VI escapará este año a las exigencias de la agenda institucional y, sobre todo, al clima de tensión que se respira entre Zarzuela y Moncloa. Tal y como adelantaba este lunes ESdiario, el Rey, que ya ha comenzado a competir en la bahía de Palma al timón del nuevo Hispania, no podrá completar la tradicional semana de regatas como venía siendo habitual durante los últimos veranos. Zarzuela ya tiene marcado en rojo un compromiso que obligará al Monarca a abandonar Mallorca antes de que concluya la competición.

La decisión no responde a cuestiones deportivas ni personales. Todo lo contrario. La intensa agenda internacional del jefe del Estado ha terminado imponiéndose en un verano especialmente complejo para la Corona, en el que Felipe VI apenas ha tenido margen para disfrutar de unos días de relativa tranquilidad en Marivent. Pero hay más: el contexto político —con la gestión de la crisis de Ceuta como telón de fondo— ha terminado de decantar la balanza. El Rey únicamente permanecerá tres jornadas al timón de su embarcación antes de poner rumbo a Colombia para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente del país, una cita diplomática que Zarzuela considera ineludible y que altera por completo los planes previstos para la Copa del Rey MAPFRE.

El cambio supone romper una tradición muy arraigada. Desde hace años, Felipe VI aprovecha la competición mallorquina para desconectar parcialmente de la actividad política y mantener una de sus grandes pasiones, la vela. Sin embargo, la condición de jefe del Estado obliga a que los compromisos internacionales tengan siempre prioridad, incluso cuando coinciden con uno de los pocos momentos del año reservados para el descanso. Y en Zarzuela no se les escapa el contraste: mientras el Monarca sacrifica días de regata y se pone en marcha para representar a España en el exterior, Pedro Sánchez no interrumpe ni retrasará sus vacaciones en La Mareta. Ni un minuto. El palo es nítido.

El Monarca estrenará además una nueva etapa deportiva. Después de más de dos décadas navegando a bordo del histórico Aifos, este verano debuta con el Hispania, una moderna embarcación incorporada por la Armada Española y llamada a convertirse en el nuevo referente de la vela militar española. El cambio de barco ha despertado una enorme expectación entre los aficionados y supone también un importante relevo simbólico en la trayectoria deportiva del Rey. Pero ni siquiera ese estreno se librará de la agenda impuesta por la realidad institucional y por la incomodidad que genera en la Corona la forma en que Moncloa está gestionando asuntos de soberanía y prestigio internacional.

En Zarzuela asumen con absoluta normalidad esta modificación del calendario. La prioridad sigue siendo que Felipe VI mantenga intacta su presencia en aquellos actos que refuerzan el papel internacional de España, aunque ello implique sacrificar parte de una competición con la que siempre ha estado especialmente vinculado. No obstante, el plan pasa por que el Rey regrese a Palma una vez concluido su viaje oficial para presidir la entrega de trofeos de la regata, un gesto con el que la Casa del Rey pretende mantener el respaldo institucional a una de las grandes citas deportivas del verano español… y, de paso, dejar claro que la Corona sigue cumpliendo cuando toca.

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La decisión confirma que este está siendo uno de los veranos más exigentes para Felipe VI. Entre la intensa agenda institucional, los compromisos internacionales, la crisis de Ceuta —que según fuentes próximas ha generado un evidente malestar en el Monarca— y el permanente equilibrio que Zarzuela busca mantener entre la actividad oficial y la vida privada de la Familia Real, apenas habrá espacio para el descanso. Y mientras tanto, en La Mareta, ni se mueve la toalla.