La gran crueldad humana de Isabel Pantoja: así dejó olvidada a María Navarro en sus últimos años
Murió rodeada de los suyos, pero con una ausencia que nunca logró superar: la de Isabel Pantoja, quien jamás volvió a su lado ni acudió a darle el último adiós.
María Navarro e Isabel Pantoja.
La tonadillera viuda de España estuvo durante años arropada por la madre de la actriz Lola Dueñas. María Navarro fue el parapeto de Isabel Pantoja durante más de dos décadas. Hasta que la abandonó. Isabel a Maria. Los últimos años de Navarro estuvieron empañados por el olvido. María decidió estar en su casa en el número 174 de la madrileña calle Alcalá. En una segunda planta. Un bien inmueble que fue vendido antes de llegar a la residencia donde falleció.
Allí no estaba Isabel Pantoja. Esa fue la gran pena que se llevó. Navarro falleció feliz pero sin la gente que estuvo en sus últimos tiempos. Isabel Pantoja fue al entierro de Rocío Jurado, pero no al de la mujer que vigiló y cuidó su carrera durante dos décadas.
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David González
La que fuera mujer del actor Nicolás Dueñas estuvo plenamente cuidada por su hija Lola en todo momento. Y sin focos. No los necesitó. Todo fue en silencio. La fiel escudera de Isabel Pantoja decidió volver a su domicilio situado entre la plaza de Manuel Becerra y Ventas en Madrid para pasar los últimos años de su vida. En aquel momento Pantoja ya nunca más apareció. Tiempo después hizó aparición la enfermedad del olvido. Y Pantoja tampoco estuvo.
Maria Navarro tuvo la suerte de arroparse en aquellos años en la portera del edificio. Una mujer íntegra que ya descansa en paz. Fue casi al tiempo de faltar Navarro. Una y otra. Amigas de verdad. Una mujer extraordinaria que escuchó a María en días de soledad cuando la tonadillera le había dado de lado. Nadie puede olvidar a la portera. Una mujer austera de palabra y mirada sincera. Fue su amiga hasta que María hubo de dejar la casa pur su salud.
De aquel domicilio salió por la puerta grande con el cariño de sus vecinos que aún la recuerdan con el afecto más inmenso. “María con nosotros no era lo que aparecía en televisión. Era muy simpática y educada. Nunca la olvidaremos”, asegura un vecino de la zona de Ventas de Madrid.
Maria Navarro no murió sola. Lo hizo rodeada de sus seres querido. Su hija Lola y sus nietos. Pero se fue con la gran espina clavada en el corazón. Navarro tuvo que enterrar a una de sus hijas y nunca pudo olvidar la ausencia de Isabel Pantoja en su vida. La de persona que más cerca estuvo de la tonadillera durante años.