El misterio de las vacaciones "privadas" de la Reina Letizia anota otro capítulo: Pilar Eyre lo destapa
Por más años que pasen siempre hay rumores pero nunca pruebas de por qué y a dónde "escapan" los Monarcas y sus hijas sin que nadie sepa nada. Este verano, por si fuera poco, hay dosis de morbo añadidas.
Esta vez, según Pilar Eyre, el Rey Felipe no acompañará a Doña Letizia en sus "vacaciones privadas".
La última salida de la Familia Real en Mallorca ha dejado una estampa inesperada y, sobre todo, cargada de lecturas internas. Pilar Eyre, escritora y analista de referencia en asuntos de la Corona, ha diseccionado esta aparición casi improvisada de los Reyes Felipe y Letizia junto a sus hijas y la Reina Sofía, una escena que tuvo lugar en un restaurante del centro de Palma justo antes de que los monarcas pusieran rumbo a sus vacaciones privadas. Un gesto aparentemente rutinario que, sin embargo, reveló cambios significativos en la dinámica familiar.
Y es que este verano ha sido distinto para la Casa Real. Menos actos públicos, menos presencia institucional y, sobre todo, la ausencia de dos figuras esenciales para Doña Sofía: Irene de Grecia y Tatiana Radziwill, fallecidas este año y amigas íntimas desde la infancia. Su pérdida ha dejado a la madre de Felipe VI especialmente sola en Marivent, donde vuelve a instalarse como cada verano y donde permanece incluso cuando los Reyes y sus hijas abandonan Palma para disfrutar de semanas sin cámaras ni compromisos oficiales.
Eyre recuerda que, pese al enorme operativo de seguridad que rodea cada verano a los Monarcas, jamás se ha sabido con certeza el destino de sus vacaciones privadas. "Rumores hay, pero pruebas, ninguna", comenta en su canal de YouTube. Antes de desaparecer del foco mediático, la familia realizó esta última salida en la que, además de Felipe y Letizia y sus hijas, llamó la atención la presencia de un hombre "muy atractivo, de pelo gris": el viudo de Tatiana Radziwill, médico francés y primo hermano de Doña Sofía, que acompañó a la reina emérita durante la velada.
El Rey Felipe rompe el "protocolo austriaco" en beneficio de su madre
La llegada al restaurante se produjo por separado. La Reina Letizia entró junto a sus hijas, la Reina Sofía y el viudo de Tatiana, mientras que el Rey Felipe llegó en solitario tras entregar los trofeos de la Copa del Rey de vela. El posado familiar no se produjo hasta la salida, cuando ya habían cenado. Y ahí se rompió, por primera vez en mucho tiempo, el llamado "protocolo austriaco" implantado en el siglo XIX, que establece que el Rey debe ocupar siempre la posición de mayor prominencia. En esta ocasión, la protagonista absoluta fue la Emérita.
Eyre subraya que Doña Sofía sigue siendo Reina y conserva los mismos honores, tal y como figura en el decreto de coronación de su hijo. Sin embargo, en las apariciones públicas suele situarse al final del grupo, detrás incluso de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Esta vez no. Llegó sonriente, salió igual y lo hizo del brazo de su hijo, orgullosa y feliz. Felipe avanzaba rápido, pero ella lo frenaba ligeramente para posar ante los fotógrafos. "Quería posar con su hijo, a quien adora por encima de todo", explica Eyre.
La Reina Sofía "quería posar con su hijo, a quien adora por encima de todo".
Letizia abandonó el restaurante junto al viudo de Tatiana, mientras que sus hijas lo hicieron juntas. Nada más saludar a la prensa, la Princesa de Asturias se acercó a su abuela y le rodeó la cintura con el brazo. Sofía se dejó querer. Las hijas de los Reyes, como ya se ha visto en numerosas ocasiones, mantienen una atención especial hacia su abuela paterna en los últimos tiempos.
Pero lo que más llamó la atención de Eyre no fue la actitud de la Emérita, sino el objeto que llevaba colgado al cuello y que ha generado todo tipo de rumores. ¿Una cámara? ¿Una alarma médica? Nada de eso. Se trata de un ventilador de cuello, fabricado con materiales reciclados, muy acorde al carácter de la esposa de Juan Carlos I a y con un precio de 19,99 euros. Tiene tres velocidades y se ha convertido en el sustituto moderno del abanico tradicional. "Las señoras mayores lo llevan todas", apunta Eyre, quien recuerda que Sofía ya lo ha usado en otras ocasiones, aunque de forma más discreta. Nunca lo activa en público, solo en la intimidad, ya que cuando la Familia Real está comiendo en un restaurante no se permiten fotografías.
Chismógrafo
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David Lozano
Tras esta cena, los Reyes iniciaron oficialmente sus vacaciones privadas. Sin embargo, el verano sigue siendo extraño. Según apunta Eyre, la Reina Letizia y sus hijas abandonarían Marivent en breve, mientras que el Rey Felipe permanecería unos días más en Palma. Está previsto que el Monarca observe desde el palacio el eclipse que tendrá lugar en los próximos días. Apasionado de la astronomía desde niño, no quiere perderse un fenómeno que no volverá a repetirse en cien años. Lo hará solo, sin la compañía de su esposa y sus hijas, cuyo destino se desconoce. Tampoco se sabe por qué no permanecen todos juntos en Mallorca ni qué motivo ha llevado al Rey a no viajar con ellas hacia ese lugar que, como cada verano, seguirá siendo un misterio.