Otro hito económico de Amancio Ortega ‘revienta’ a la izquierda española de un plumazo
El propietario del gigante Inditex y Pontegadea ha cerrado el pasado ejercicio con ganancias de 10.000 millones de euros, algo que le coloca entre las grandes fortunas mundiales

Amancio Ortega.
Amancio Ortega vuelve a demostrar que su modelo empresarial parece no tener techo. El fundador de Inditex y propietario de Pontegadea ha cerrado un nuevo ejercicio con unas cifras que impresionan incluso dentro del selecto grupo de las grandes fortunas mundiales. Las sociedades controladas por el empresario gallego superaron en 2025 los 10.000 millones de euros de beneficios, un récord que vuelve a poner de manifiesto la dimensión del imperio construido desde Arteixo.
El dato resulta especialmente llamativo porque Pontegadea ya no es únicamente el vehículo patrimonial de Amancio Ortega para gestionar su participación en Inditex. El empresario lleva años diversificando sus inversiones y ha construido una auténtica multinacional patrimonial con presencia en el sector inmobiliario, energético, logístico y de infraestructuras. Su estrategia consiste en transformar los dividendos de Inditex en nuevas inversiones, ampliando progresivamente un patrimonio que no deja de crecer.
Las sociedades vinculadas a Ortega acumularon más de 10.000 millones de euros de beneficio durante 2025, con un incremento del 7,8%. Una cifra en la que resulta determinante el extraordinario rendimiento de Inditex, del grupo Zara, que obtuvo 6.220 millones de euros de beneficio y de la que Ortega controla aproximadamente el 59,3% del capital. Ha ganado 1.1 millón de euros cada hora de 2025.
Y aquí aparece una de las paradojas españolas. El éxito empresarial de Ortega, que podría ser presentado como una de las grandes historias de emprendimiento del país, genera incomprensiblemente un profundo malestar en buena parte de la izquierda española. Y especialmente en Podemos, cuyos principales dirigentes han convertido al fundador de Inditex en uno de sus objetivos recurrentes.
La relación entre Podemos y Amancio Ortega viene de lejos. Pablo Iglesias llegó a cuestionar públicamente las donaciones realizadas por el empresario a la sanidad española, mientras que otros dirigentes de la formación morada también arremetieron contra el empresario gallego. En 2019, por ejemplo, Isa Serra cuestionó la donación de 300 millones de euros realizada por Ortega para equipamiento contra el cáncer, provocando una fuerte polémica.
La paradoja llegó a adquirir tintes casi surrealistas cuando el propio Iglesias fue fotografiado vistiendo una americana de Zara mientras mantenía su discurso crítico contra el propietario de Inditex. El líder de Podemos había sido durante años uno de los principales críticos de Ortega y de la compañía que fundó.
El problema para ese discurso es que los números de Amancio Ortega son difíciles de discutir. Su éxito no depende únicamente de una determinada cotización bursátil o de una estimación de Forbes. Existe detrás una gigantesca estructura empresarial que genera miles de millones de euros, mantiene decenas de miles de empleos y ha convertido a una compañía nacida en Galicia en uno de los grandes referentes mundiales de la distribución textil.
Pontegadea, además, sigue ampliando horizontes. En los últimos días se ha conocido, por ejemplo, que el grupo ha cerrado la adquisición de un 15% de la australiana Qube Holdings, operación valorada en unos 1.070 millones de euros, reforzando su apuesta por las infraestructuras y la logística.
No es la única operación de dimensión internacional. Pontegadea también ha acordado con Portugal la venta de un 13,7% de Redes Energéticas Nacionais (REN) al Estado portugués por unos 324 millones de euros. Es decir, mientras algunos dirigentes políticos siguen utilizando a Ortega como símbolo de aquello contra lo que cargan, el empresario continúa moviendo piezas en el tablero internacional.
La explicación de esa animadversión ideológica resulta difícil de separar de una determinada concepción de la riqueza. Para una parte de la izquierda, la existencia de grandes fortunas constituye en sí misma un motivo de sospecha. Ortega encarna, además, un modelo particularmente incómodo para ese relato: el del empresario que comenzó desde abajo y terminó construyendo una compañía española de dimensión planetaria.
Eso no significa que Inditex o Amancio Ortega estén al margen de las críticas. La compañía ha sido objeto de cuestionamientos relacionados con su cadena de suministro, sus condiciones laborales y el impacto de la industria textil. Pero una cosa es fiscalizar a una empresa y otra muy distinta convertir sistemáticamente el éxito de su fundador en una especie de problema político.
Porque mientras el debate ideológico continúa, los resultados siguen hablando. Más de 10.000 millones de euros de beneficios en un solo año para las sociedades controladas por Ortega. Pontegadea cuenta además con activos por más de 117.000 millones y un patrimonio neto superior a los 95.000 millones, según las últimas cuentas conocidas.
Mientras tanto, en la izquierda española, especialmente en Podemos, Ortega continúa siendo una auténtica bestia negra ideológica.
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