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Europa, en shock: aparece un nuevo Príncipe, un hijo bastardo de 25 años

La monarquía belga se ha salido del guión. Surge un nuevo miembro de la Familia Real, el joven Clément Vandenkerckhove, hijo de una conocida cantante y del Príncipe Lorenzo

Una foto de las redes del nuevo príncipe belga.

Una foto de las redes del nuevo príncipe belga.(Instagram / @clement_vandenkerckhove)

David Lozano
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La monarquía belga acaba de protagonizar uno de esos giros de guion que parecen reservados a las series. Bélgica tiene desde este verano un nuevo príncipe y su historia no puede ser más sorprendente: Clément Vandenkerckhove tiene 25 años, hasta hace poco llevaba una vida completamente alejada de la Familia Real y es el hijo que el Príncipe Lorenzo de Bélgica tuvo con una conocida cantante y cuya existencia permaneció en secreto durante un cuarto de siglo. Ahora, aquel hijo extramatrimonial que durante años no tuvo oficialmente padre ha pasado a tener tratamiento de Alteza Real.

La historia arranca mucho antes de que Clément se convirtiera inesperadamente en miembro de la Familia Real belga. Es fruto de la relación que Lorenzo, hermano menor del actual Rey Felipe de Bélgica e hijo de los Reyes Alberto II y Paola, mantuvo con la modelo y cantante flamenca Wendy Van Wanten, nombre artístico de Iris Vandenkerckhove. El joven nació en agosto de 2000, cuando Lorenzo todavía no había contraído matrimonio con la Princesa Clara, con quien se casaría en 2003 y tendría tres hijos.

Durante años, sin embargo, la identidad de su padre permaneció en una zona de silencio. Clément creció con el apellido de su madre y al margen de los focos que acompañan inevitablemente a una familia real. Hasta que en septiembre de 2025 se produjo la bomba: el propio príncipe Lorenzo reconoció públicamente que era su padre biológico.

Aquella confesión ya provocó un terremoto en la monarquía belga. Pero lo que ha ocurrido ahora resulta todavía más extraordinario. A principios de este año Lorenzo formalizó legalmente la paternidad ante el Registro Civil y el reconocimiento ha tenido una consecuencia que convierte una historia familiar mantenida durante años en un asunto de Estado: Clément es oficialmente príncipe de los Belgas y recibe el tratamiento de Alteza Real.

El salto resulta difícil de imaginar. Hace apenas un tiempo, Clément era un joven completamente desconocido para buena parte de la opinión pública belga. Su vida discurría lejos de palacios y ceremonias y, según las informaciones publicadas estos días, trabaja en un restaurante. Ahora su nombre queda incorporado oficialmente a la familia real. La transformación no puede ser más radical: de hijo extramatrimonial mantenido durante años en la esfera privada a príncipe de una de las monarquías más antiguas de Europa.

Eso sí, el nuevo título tiene importantes límites. Clément no entra en la línea de sucesión al trono, no adquiere derechos sucesorios ni funciones oficiales por el mero hecho de convertirse en príncipe. Su incorporación a la familia real es, por tanto, esencialmente dinástica y protocolaria.

También resulta llamativo que el joven haya decidido mantener el apellido de su madre, Vandenkerckhove, pese a su nueva condición. Su intención sería conservar la identidad con la que ha vivido hasta ahora y, en todo caso, valorar la utilización de una referencia a Bélgica como parte de un nombre compuesto. Es otra muestra de que la llegada a la Familia Real no significa necesariamente que vaya a renunciar a la vida discreta que ha llevado hasta ahora.

La historia tiene además un precedente especialmente incómodo dentro de la propia Casa Real belga. El padre de Lorenzo, el Rey Alberto II, también tuvo que afrontar públicamente la existencia de una hija nacida fuera de su matrimonio. Delphine Boël fue reconocida como hija del antiguo monarca después de años de batalla legal y en 2020 obtuvo el título de princesa de Bélgica.

Pero el caso de Clément tiene una particularidad que lo hace todavía más inesperado. No ha sido necesario esperar décadas de litigios para que el joven vea reconocida su filiación. Después de años de silencio, padre e hijo han terminado dando un paso adelante y Lorenzo ha formalizado legalmente aquello que primero reconoció públicamente.

La revelación también puso bajo los focos a Wendy Van Wanten, una popular cantante flamenca que durante años cargó con el peso de una historia familiar extraordinariamente delicada. La relación con Lorenzo se produjo antes de su matrimonio con Clara y terminó convirtiéndose en uno de esos capítulos incómodos que las monarquías suelen intentar mantener lejos de la exposición pública.

La diferencia ahora es que aquel secreto ya no existe. 

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