Calentón histórico del Rey Felipe: llama "mentirosos" a Pedro Sánchez y a Elma Saiz
El Monarca está harto de Moncloa y los tejemanejes del Gobierno y en la Casa Real ya no disimulan este enfado y no se esconden. Tensión institucional sin precedentes

Felipe VI durante un despacho con Pedro Sánchez en Palma.
La crisis de Ceuta acaba de abrir una grieta institucional de enorme gravedad entre el Gobierno y la Casa del Rey. Lo que hasta ahora se había desarrollado entre mensajes cruzados, silencios y declaraciones ambiguas ha dado un paso más: desde el entorno de Zarzuela se traslada abiertamente el malestar de Felipe VI después de que la ministra portavoz, Elma Saiz, negara que el Monarca hubiera comunicado al Ejecutivo su intención de desplazarse a la ciudad autónoma.
El episodio no es menor. En plena crisis de Ceuta, con la ciudad todavía intentando recuperar la normalidad después de la llegada masiva de inmigrantes, la posibilidad de que Felipe VI viaje allí se había convertido en una cuestión de enorme carga institucional. El Gobierno ha sostenido que no le consta ninguna petición formal de Zarzuela, mientras desde otros ámbitos se había dado por hecho el interés del Rey en visitar la ciudad.
La tensión entre Zarzuela y Moncloa está a un nivel desconocido hasta la fecha, tal y como explica Monarquía Confidencial. Fuentes próximas a Zarzuela aseguran que Felipe VI está “molesto” por las palabras de Elma Saiz y cuestionan abiertamente el relato trasladado por el Gobierno y Pedro Sánchez como de “mentira”. La cuestión adquiere especial relevancia porque, según esas mismas fuentes, “el Rey no da un solo paso sin la aprobación de Moncloa”, dejando entrever que las relaciones entre ambas instituciones están lejos de atravesar un momento de normalidad.
Y aquí aparece el elemento verdaderamente preocupante. Nunca hasta ahora Zarzuela había señalado de una manera tan explícita las contradicciones del Gobierno en relación con el Rey. La Casa del Rey acostumbra a mantener una posición extremadamente prudente y evita entrar en polémicas políticas. Que desde su entorno se traslade ahora que el Monarca está molesto y que se cuestione públicamente el relato de una ministra supone un cambio de tono extraordinariamente significativo.
Más aún cuando el Gobierno parece haber ofrecido mensajes contradictorios. Mientras Elma Saiz insistía en que la Casa Real es “dueña de su propia agenda” y que no le constaba que Felipe VI hubiera pedido viajar a Ceuta, Óscar Puente sostuvo posteriormente que es el Gobierno quien decide la agenda del Rey, especialmente cuando se trata de asuntos de sensibilidad política.
La contradicción resulta difícil de ignorar. Y afecta directamente a una cuestión de fondo: ¿quién decide cuándo puede el jefe del Estado acudir a una parte del territorio nacional en plena crisis?
Desde Zarzuela se interpreta que este tipo de episodios terminan generando problemas y confrontaciones entre ambas instituciones. Las fuentes hablan de que “siempre vienen los problemas y las confrontaciones por las mismas cuestiones”.
El contexto tampoco ayuda. El Gobierno ya había consultado a la Casa del Rey sobre una eventual intervención de Felipe VI ante la crisis de Ceuta, incluida una posible llamada a Mohamed VI, y la propia Casa Real mantiene abierta la posibilidad de que el Monarca visite la ciudad cuando resulte “útil y razonable” y exista una petición del presidente.
Por eso, lo ocurrido ahora va mucho más allá de una simple polémica sobre una agenda. La brecha institucional entre Moncloa y Zarzuela empieza a hacerse visible sin necesidad de intérpretes.