Otro problema para el Rey Felipe: Telecinco expone a su primo celoso y vengativo
Ignacio de Borbón regresa el prime time. El familiar del Jefe del Estado regresa a la parrilla de televisión para participar en la Isla de las Tentaciones, una trampa total.

El Rey Felipe en Porto Pi, el 3 de agosto en Palma de Mallorca.
El apellido Borbón vuelve a quedar expuesto en televisión y, esta vez, en uno de los formatos más comprometidos para la imagen de cualquier familia. Nacho de Borbón, pariente de Felipe VI y uno de los concursantes más recordados de Supervivientes 2022, regresa a Telecinco para someter su relación con Náyades Lospitao a una auténtica prueba de fuego en ‘La isla de las tentaciones’. Un salto televisivo que no ha pasado desapercibido en Zarzuela, donde este tipo de exposición de miembros de la familia del Rey genera especial incomodidad.
Nacho, de 26 años, ya sabe lo que significa permanecer varias semanas bajo los focos de un reality. En 2022 llegó a la final de Supervivientes, una experiencia que ahora da paso a un formato todavía más delicado desde el punto de vista de la intimidad. La isla de las tentaciones le lleva a República Dominicana junto a Náyades, con quien mantiene una relación de cerca de dos años y con quien pretende comprobar si su pareja resiste el asedio de los solteros y las tentadoras. La propia cadena ha presentado a la pareja como una de las grandes novedades de esta undécima edición, que se estrena el próximo 7 de septiembre.
Y es precisamente la manera en la que Mediaset está vendiendo al joven Borbón lo que, según ha podido saber ESdiario de fuentes próximas a Zarzuela, genera especial disgusto. La cadena no se limita a recordar su parentesco con Felipe VI o su paso por ‘Supervivientes’, sino que pone el foco en los celos, la tensión sentimental y la posibilidad de una reacción vengativa. “Podría hacer cualquier cosa si me partes el corazón”, asegura Nacho en la promoción difundida por Mediaset, mientras la cadena subraya que ambos se consideran celosos y plantea abiertamente si su relación sobrevivirá a “lo prohibido”.
En Zarzuela, según estas fuentes, preocupa especialmente que el apellido Borbón quede asociado a un relato televisivo basado en los celos, la infidelidad y las posibles represalias sentimentales. No se trata de cuestionar la vida privada de Nacho, que no forma parte de la Familia Real ni desempeña función institucional alguna, sino del impacto que puede tener que un pariente del Rey aparezca en uno de los realities de mayor exposición pública del país sometiendo su relación a una situación diseñada precisamente para provocar conflictos.
El asunto adquiere todavía más interés porque Nacho no acude solo. Lo hace con una novia relativamente reciente en términos de exposición pública y con la que, según la información difundida por Mediaset y otros medios, lleva alrededor de dos años. Ambos se conocieron en un evento de influencers en Valencia y ahora se plantean dar un paso más en su relación e irse a vivir juntos.
La paradoja es evidente: llegan al programa para demostrar que su relación es sólida y comprobar si pueden dar ese paso, pero para conseguirlo tendrán que aceptar precisamente las reglas de un formato construido alrededor de la provocación, las imágenes comprometidas, los celos y las tentaciones. Mediaset ya ha avanzado que esta edición tendrá discusiones, lágrimas, alarmas y escenas de alto voltaje, hasta el punto de que Nacho protagoniza incluso una irrupción en una de las hogueras buscando a Náyades.
Para Zarzuela, por tanto, la preocupación no estaría tanto en Nacho de Borbón como persona como en la utilización televisiva de su apellido y en lo que pueda suceder cuando las cámaras comiencen a mostrar situaciones de intimidad, celos o enfrentamiento. El precedente de Supervivientes ya demostró el tirón televisivo del joven. Ahora Mediaset sube considerablemente la apuesta y coloca a un Borbón en el centro de un experimento sentimental en el que cualquier gesto puede convertirse en protagonista.
Chismógrafo
Belén Esteban acusa a Juls Janeiro de hacer con Andrea lo mismo que ella hizo con Campanario: doble vara
Isabel de Dios