Zarzuela responde: veto histórico del Rey Felipe a Pedro Sánchez por Ceuta
La Casa Real no quiere que se instrumentalice el viaje del monarca para acompañar al pueblo caballa y ya ha comunicado a La Moncloa una rotunda decisión. Palacio se pone firme.

El Rey Felipe con Pedro Sánchez, en el Palacio Real de la Almudaina.
La visita de Felipe VI a Ceuta empieza a adquirir una dimensión política que trasciende con mucho una simple visita institucional. El viaje del Rey a la ciudad autónoma, pendiente todavía de concretar oficialmente, será organizado por Zarzuela y tendrá una impronta propia de la Corona, en un momento especialmente delicado por la crisis que atraviesa Ceuta y por la tensión política alrededor de la gestión del Gobierno.
El movimiento no es menor. Según Monarquía Confidencial, Pedro Sánchez se había planteado acompañar al monarca en su desplazamiento, pero desde Moncloa se pretendía que el Gobierno tuviera un papel protagonista en la visita. Una pretensión que no habría encontrado el mismo entusiasmo en Zarzuela, donde se ha optado por diseñar directamente la agenda del jefe del Estado.
Felipe VI quiere que su presencia en Ceuta hable por sí misma.
La decisión llega además después de semanas en las que la visita del Rey a la ciudad autónoma se ha convertido en un asunto especialmente sensible. Ceuta atraviesa una crisis migratoria de enorme magnitud y desde la ciudad se ha reclamado reiteradamente una mayor implicación de las instituciones del Estado. El Gobierno ha anunciado un plan de choque de 309 millones de euros para hacer frente a la situación, mientras el Ejecutivo ceutí ha denunciado el sentimiento de abandono existente entre buena parte de la población.
En este escenario, la llegada de Felipe VI adquiere un valor simbólico evidente. No se trata únicamente de que el Rey visite Ceuta. Se trata de que el jefe del Estado se desplace personalmente a una ciudad española que se encuentra en el centro de una crisis política, migratoria y diplomática.
Y precisamente por eso, en Zarzuela quieren evitar que el viaje termine convertido en una escenificación política del Gobierno de Pedro Sánchez.
La diferencia puede parecer protocolaria, pero tiene una lectura política indiscutible. La Corona pretende mantener el carácter institucional de la visita y evitar que la presencia del presidente del Gobierno eclipse el mensaje que Felipe VI pretende trasladar a los ceutíes: que la Corona está con ellos. Y es que Sánchez quería todo el protagonismo y Zarzuela le ha parado los pies.
El propio Rey ya lanzó ese mensaje. En el Día de Ceuta, Zarzuela reivindicó los conceptos de "unidad, convivencia y futuro", mientras Felipe VI se mantenía a la espera del refrendo gubernamental necesario para poder desplazarse a la ciudad.
Ahora, con el viaje cada vez más cerca, la organización pasa a manos de Zarzuela.
La visita se producirá además en un momento extraordinariamente incómodo para Sánchez. La gestión de la crisis de Ceuta ha provocado una fuerte ofensiva de la oposición y el presidente ha tenido que defender en el Congreso la actuación de su Gobierno. El PP ha acusado al Ejecutivo de abandonar a los ceutíes y Alberto Núñez Feijóo ha reclamado una respuesta mucho más firme ante Marruecos y ante la situación de la frontera.
Más delicado todavía resulta el contexto diplomático. Sánchez ha rechazado afirmar que Marruecos estuviera detrás de la entrada masiva de migrantes, pese a que un informe policial apunta a una actuación anómala de las fuerzas marroquíes durante aquellas horas. El Gobierno español ha mantenido una posición prudente para evitar una escalada con Rabat.
Si Sánchez finalmente acompaña al Rey, no será el Gobierno quien marque el ritmo ni quien convierta la visita en un escaparate de Moncloa. El protagonista será Felipe VI y la agenda estará diseñada alrededor de la institución que representa.
Chismógrafo
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David Lozano