La mujer que asegura ser hija de Juan Carlos I vuelve a la batalla: 14 años después, lleva su reclamación a Bélgica
Ingrid Sartiau lleva 14 años intentando demostrar que Juan Carlos I es su padre biológico. Tras el rechazo de la justicia española, la belga vuelve ahora a la carga y prepara una nueva batalla judicial en Bélgica.

Juan Carlos I
Juan Carlos I vuelve a estar en el foco mediático por un asunto que lleva más de una década pendiente de resolver. Ingrid Sartiau, una mujer belga de 60 años, asegura desde hace años que Juan Carlos I es su padre biológico. Después de que su intento por demostrarlo ante la justicia española no prosperara, ha decidido abrir una nueva vía judicial en Bélgica.
La historia comenzó hace 14 años, cuando su madre, Liliane, le confesó que había mantenido una supuesta relación sentimental con el entonces príncipe Juan Carlos y que Ingrid habría nacido fruto de aquel romance. Liliane trabajaba como empleada doméstica para la aristocrática familia de los Mérode, un entorno en el que habría podido conocer al futuro rey durante la década de los sesenta.
Convencida de que su madre le había contado la verdad, Ingrid inició en 2012 una batalla legal para esclarecer sus orígenes. Pese al tiempo transcurrido y a los obstáculos encontrados, continúa decidida a descubrir la verdad.
En su búsqueda de pruebas, Sartiau recurrió también al caso de Albert Solà, otro hombre que aseguró ser hijo de Juan Carlos I. Ambos compararon su ADN con ayuda del genetista Jean-Jacques Cassima.
Chismógrafo
Conflicto: el Emérito maniobra mundialmente por Marruecos y el Rey Felipe le frena
David Lozano
Los primeros resultados señalaron un 91 % de posibilidades de parentesco entre Ingrid y Solà. Sin embargo, una segunda prueba cuestionó esas conclusiones. Aun así, Sartiau mantuvo su convencimiento de que existe un vínculo biológico con el emérito.
La belga también ha señalado el parecido físico que, según ella, existe entre su nieto y Felipe VI cuando era joven. “El parecido físico entre mi nieto y el joven Felipe es realmente sorprendente”, expresó en una publicación francesa.
Un nuevo intento judicial
La primera batalla legal de Ingrid tuvo lugar en España. En enero de 2015, un año después de la abdicación de Juan Carlos I, el Tribunal Supremo admitió a trámite su demanda. Sin embargo, apenas unos meses después, en marzo, sus acciones fueron rechazadas.

Ingrid Sartiau en una entrevista televisiva.
Aquella resolución evitó que el emérito tuviera que someterse a una prueba de ADN para determinar si las afirmaciones de Sartiau eran ciertas.
Ahora, más de una década después, la belga pretende iniciar un nuevo procedimiento en su país natal. Su decisión está influida también por dos precedentes de la realeza belga ocurridos en 2020. Ese año, el rey Alberto II reconoció legalmente a Delphine de Sajonia-Coburgo-Gotha como hija suya, mientras que el príncipe Lorenzo de Bélgica hizo lo propio con Clément Vandenkerckhove.
Estos casos han alimentado las esperanzas de Sartiau, que confía en que los tribunales belgas puedan estudiar su reclamación. Sin embargo, la situación actual de Juan Carlos I podría complicar el proceso, ya que el emérito reside oficialmente en Abu Dabi desde hace varios años, aunque continúa viajando ocasionalmente a España.

Albert Solá
“La gente piensa que debería aceptar la situación. Pero intenten hacer eso cuando su padre ocupa constantemente las portadas de los medios”, reconocía ella en un medio galo. Después de 14 años de lucha, Ingrid Sartiau mantiene su objetivo: conseguir esclarecer definitivamente sus orígenes y, si las pruebas lo confirman, obtener el reconocimiento legal de su supuesta filiación con Juan Carlos I.
Un carta a Zarzuela
Envió una carta a la Casa Real en abril de 2013 en la que aseguraba tener "serias pruebas" de que el rey Juan Carlos es su padre y negaba ser hermana del español Alberto Solá que decía ser el primogénito. Pero la supuesta hija del rey no obtuvo respuesta por parte de la institución.
En la misiva Sartiau ponía en conocimiento de la Casa Real su desvinculación "completa" con Solá y negaba cualquier relación de parentesco con él. Esperó durante días la respuesta a esa carta, pero nunca llegó.