De doña Sofía a Eva Sannum: las dos historias de amor frustradas que unieron a la familia real española y a noruega
Dos historias de amor, dos mujeres y dos caminos que pudieron llevar a la corona. Lo que ocurrió entre doña Sofía, Eva Sannum y las casas reales de España y Noruega esconde una curiosa historia que merece ser contada.
De doña Sofía a Eva Sannum: las dos historias de amor que unieron a la Familia Real española y Noruega. hazme una imagen para este titular sin que aparezca en la misma
Felipe VI, la reina Letizia y la emérita doña Sofía acudirán en representación de la casa real española a las exequias fúnebres de Harald V de Noruega. La amistad entre el nuevo rey noruego, Haakon VIII que ha arrancado su mandato lleno de polémicas, y el monarca español viene de lejos. Ambas monarquías han estado unidas desde siempre. A lo largo de las últimas décadas los caminos de sendas coronas se han entrecruzados. Curiosamente dos historias de amor frustrado jalonan esta relación.
La primera tiene que ver con la reina emérita Sofía. Porque antes de convertirse en esposa de Juan Carlos I y reina de España, la princesa griega fue considerada una candidata idónea para convertirse en consorte del futuro monarca noruego.
Harald y Sofía tenían mucho en común: ambos eran hijos de reyes (él, del monarca noruego Olaf V; ella, de Pablo y Federica de Grecia) y pertenecían a una generación en la que los matrimonios entre miembros de las casas reales todavía respondían, en buena medida, a intereses dinásticos. Harald estaba destinado a ocupar el trono de Noruega, mientras que Sofía, pese a ser la primogénita de los reyes helenos, no podía heredarlo debido a la ley sálica vigente entonces en Grecia.
La posibilidad de un enlace comenzó a tomar forma en 1958, durante una visita oficial de la familia real griega a Escandinavia. La cercanía entre ambos jóvenes alimentó las especulaciones y, posteriormente, Harald fue invitado a la residencia de los reyes griegos en Corfú. La propia Federica, famosa por su empeño en buscar pareja a los jóvenes de la realeza europea, veía con buenos ojos la unión.
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David González
Sin embargo, lo que parecía un matrimonio perfecto desde el punto de vista dinástico terminó frustrándose por un motivo mucho más prosaico: el dinero. Según relató François Laot, directora de la revista francesa Point de Vue, el rey Pablo solicitó al Parlamento griego 50 millones de francos antiguos para la boda, equivalentes hoy a unos 600.000 euros. Los parlamentarios aprobaron únicamente la mitad. La cantidad no habría satisfecho las expectativas noruegas y el proyecto matrimonial quedó finalmente descartado.
Harald no tardaría en encontrar a quien sería su esposa, Sonia Haraldsen, mientras Sofía iniciaría poco después su relación con Juan Carlos, entonces conocido familiarmente como Juanito. Con él acabaría formando la familia real española.
El Rey Felipe y Haakon de Noruega en Roland Garros, en 2022.
Décadas más tarde, Sofía restaría importancia a aquel supuesto romance. En 1996 aseguró a Pilar Urbano que nunca había existido una relación sentimental con Harald y que todos aquellos emparejamientos habían sido simplemente “cábalas” de las familias reales. Para ella, Juanito fue su primer y único novio.
Así, una historia que pudo haber convertido a Sofía en reina de Noruega quedó reducida a una curiosa bifurcación de la Historia. De haberse concretado aquel matrimonio, probablemente su vida, su papel público y hasta el mapa sentimental de las monarquías europeas habrían sido muy distintos.
El príncipe y la modelo
El 25 de agosto los actuales reyes de Noruega, Haakon y Mette-Marit, contraían matrimonio en Oslo. Desde Madrid viajaron la reina Sofía y el entonces príncipe Felipe. No iban solos. Los acompañaba una modelo noruega, íntima además de Mette Marit, Eva Sannum.
Eva Sannum durante la boda Haakon y Mette Marit de Noruega.
Allí, Sannum lució un vestido azul tornasolado de la diseñadora Nora Farah. Una prenda que generó un auténtico escándalo. Su escote halter y la espalda al aire fueron considerados inapropiados por la prensa española.
Diversos medios tacharon a Eva de “imposible candidata a reina”. La diseñadora, sin embargo, defendió que la prenda era “muy femenina y realzaba la personalidad fresca y natural de Eva”.
Las críticas arreciaron cuando circularon fotografías de la pareja durante la fiesta nupcial, copa en mano, en un ambiente relajado. La imagen incomodó a la Casa Real, e incluso se rumoreó que la reina Sofía pidió a su hijo poner fin a la relación.
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David González
Cuatro meses más tarde, el 14 de diciembre de 2001, Felipe de Borbón reunió a un grupo de periodistas en el Palacio de la Zarzuela. En aquel encuentro, el heredero comunicó el final de su relación con Eva: “Eva y yo hemos decidido acabar con nuestra relación, seguiremos siendo amigos. Por razones estrictamente personales y particulares, cada uno seguirá su camino en la vida”.
En este anuncio, Felipe de Borbón no dudó en alabar las cualidades de la modelo: “Sus cualidades son numerosas y quiero destacar algunas como su fortaleza, dignidad, sensibilidad, capacidad de superación, determinación por llegar a la excelencia… Siempre me ha impresionado. Y no sigo porque nunca dejaría de hablar”.
El noviazgo, que nunca había sido confirmado oficialmente hasta ese momento, había durado cerca de cuatro años. Sin embargo, el acoso mediático que sufrió la modelo y la oposición de ciertos sectores hicieron mella en la pareja.
Hoy, lejos de los focos y los titulares, Eva Sannum vive en Oslo con su esposo, Torgeir Vierdal, y sus dos hijos de 10 y 13 años. Dirige una agencia de publicidad y recorre Noruega impartiendo conferencias sobre comunicación, gestión de imagen y salud mental.