Las redes culpan a Pedro Sánchez: brutal escena contra el Rey Felipe sin castigo
Una estatua que representaba al Jefe del Estado fue decapitada a martillazos durante una manifestación de Ernai en San Sebastián, provocando una oleada de críticas.

La imagen de la figura del Rey Felipe, decapitado a martillazos.
Una imagen especialmente grave ha irrumpido en la polémica política vasca y ha provocado una oleada de indignación en redes sociales. Durante una manifestación convocada por Ernai este domingo en San Sebastián, varios jóvenes protagonizaron una escena de extrema violencia simbólica contra la Corona: una figura que representaba al Rey Felipe fue decapitada a martillazos.
La escena, por su propia naturaleza, ha generado una fuerte controversia. No se trata simplemente de una pancarta, una caricatura, una consigna política o una protesta contra la Monarquía. Lo ocurrido representa mediante una escenificación pública la decapitación violenta del Jefe del Estado, una imagen que ha provocado numerosas críticas y que vuelve a poner sobre la mesa los límites entre la protesta política y la representación explícita de la violencia.
ESdiario ha tenido acceso a la denuncia difundida por la página de Facebook "Monarquía Española", que considera que lo ocurrido debe ser investigado y califica la escena directamente como una manifestación de odio. "Decapitar a martillazos una figura del Rey Felipe VI también es odio. Y también debería importar", señala el texto.
La página cuestiona además que una representación de estas características pueda quedar amparada sin más bajo el argumento de la libertad de expresión. "No estamos hablando de una crítica a la Monarquía, no estamos hablando de libertad de expresión", sostiene, antes de subrayar que lo ocurrido supone "representar públicamente la decapitación violenta del Jefe del Estado".
El mensaje reclama que las autoridades analicen los hechos con el mismo rigor que cualquier otra manifestación pública que pueda contener elementos de incitación a la violencia o al odio. En concreto, recuerda la existencia del artículo 510 del Código Penal, aunque corresponde a los órganos competentes determinar si los hechos concretos pueden encajar en alguno de los supuestos contemplados por la legislación.
La polémica se ha trasladado a las redes sociales. Cientos de comentarios han reaccionado contra las imágenes y han señalado directamente a Pedro Sánchez como responsable político de lo que consideran una creciente normalización de los ataques contra la Corona. Una parte de esas críticas apunta también a las autoridades vascas, a las que reprochan su inacción ante una escena que consideran incompatible con la convivencia democrática.
El señalamiento político se dirige especialmente hacia el Ejecutivo de Sánchez por su relación con los partidos nacionalistas vascos que le proporcionan apoyo parlamentario. En los comentarios difundidos tras la manifestación se cuestiona que el Gobierno mantenga una relación de colaboración con formaciones cuyos entornos políticos, según denuncian los autores de estas críticas, no estarían mostrando suficiente contundencia ante episodios de este tipo.
La denuncia de "Monarquía Española" incide precisamente en la ausencia de una reacción contundente. "Lo verdaderamente preocupante es que probablemente asistiremos al habitual silencio", sostiene el texto, que anticipa que no habrá "grandes titulares, ni condenas unánimes" ante lo ocurrido.
Es una acusación que pone el foco no solo en quienes protagonizaron la escena, sino también en quienes tienen capacidad institucional para reaccionar ante ella. La pregunta que queda planteada es si una representación pública de la decapitación de Felipe VI debe ser considerada simplemente una provocación política o si, por el contrario, merece una investigación por parte de las autoridades.
La polémica tiene además una dimensión institucional evidente. Felipe VI no es únicamente un personaje público: es el Rey de España y, de acuerdo con la Constitución, el Jefe del Estado. Por eso, quienes han expresado su indignación consideran especialmente grave que pueda escenificarse públicamente su eliminación mediante un acto de violencia.
Y eso es precisamente lo que reclama la denuncia a la que ha tenido acceso ESdiario: que no se establezcan diferentes baremos dependiendo de quién aparezca representado como víctima.
"El odio no deja de ser odio dependiendo de quién sea la persona que aparece representada como víctima", concluye el mensaje. Mientras las imágenes continúan circulando y las redes acumulan cientos de comentarios de condena, la pregunta permanece sobre la mesa. ¿Habrá investigación? ¿Habrá condena política? ¿Habrá alguna reacción del Gobierno de Sánchez o autoridades vascas?