El rey Felipe VI se sincera sobre la princesa Leonor en su debut universitario

El monarca aparca el protocolo en la apertura del curso académico para compartir la emoción familiar por el grado en Ciencias Políticas de la heredera y alertar sobre la desinformación.

El Rey Felipe VIGTRES

Publicado por
Sara Conde

Creado:

Actualizado:

En una inédita muestra de cercanía personal, el rey Felipe VI ha aparcado por unos instantes el estricto protocolo de la Corona para dar voz a sus sentimientos como padre. Durante la inauguración solemne del Curso Universitario 2026/2027 celebrada en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), el jefe del Estado ha compartido la vivencia emocional que experimenta junto a la reina Letizia tras el inicio de la formación civil de la princesa Leonor. La heredera al trono desembarcó el pasado 7 de septiembre en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid para matricularse en el grado de Ciencias Políticas, marcando una nueva etapa de preparación civil que llega justo después de haber culminado con éxito sus tres años de instrucción militar en las academias de los tres ejércitos.

Ante la presencia de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, y la directiva de la Conferencia de Rectores (CRUE), el soberano no dudó en empatizar abiertamente con el resto de familias españolas que atraviesan este mismo proceso de emancipación académica. "Mi hija ha empezado este año su vida universitaria civil y sus padres lo estamos viviendo con esa mezcla de ilusión, orgullo e incertidumbre que acompaña a todo comienzo importante", confesó el monarca. Felipe VI destacó que la princesa de Asturias cursará el mismo plan de estudios y afrontará idénticas exigencias académicas que sus compañeros, a diferencia de la formación a medida que él mismo recibió en su juventud en la Universidad Autónoma de Madrid, donde combinó asignaturas de Derecho y Económicas.

Un alegato contra la desinformación y las "cámaras de eco" tecnológicas

Más allá del guiño familiar, el monarca aprovechó el estrado académico para pronunciar un calado discurso de regeneración institucional centrado en los desafíos de la era digital y la irrupción masiva de la inteligencia artificial. Apoyándose en las tesis de la filósofa Martha Nussbaum, el monarca advirtió sobre el peligro de la sobreabundancia de datos no contrastados en la sociedad actual: "Vivimos rodeados de información, pero también de un volumen ingente de desinformación. Corremos el riesgo de encerrarnos, de manera inconsciente, en una de esas 'cámaras de eco' que nos reafirman solo en lo que ya pensamos, haciéndonos inmunes a la diferencia". Por ello, defendió la necesidad de instituciones universitarias con suficiente recursos, autonomía y libertad para convertir los datos brutos en conocimiento y verdadero criterio crítico.

Acompañando la ponencia sobre tecnologías emergentes del catedrático Antonio Sánchez Kaiser, el soberano insistió en la urgencia de aplicar la supervisión ética a los avances tecnológicos para evitar que la inteligencia artificial se convierta en un catalizador de desigualdades. "Ese es, en el fondo, el sentido de la universidad: recibir el saber, comprenderlo, contrastarlo y hacerlo avanzar; encontraros con quienes piensan de otro modo y ponerlo al servicio de vuestro propio crecimiento y del de la sociedad a la que pertenecéis", sentenció con firmeza el monarca antes de declarar formalmente inaugurado el nuevo año académico, un mensaje que ha tenido un notable eco e impacto en la prensa internacional.

Cargando contenidos...

Entretanto, la incorporación de la princesa de Asturias a la universidad pública madrileña transcurre bajo una absoluta normalidad académica y un celo ejemplar por su privacidad. Desde el equipo rectoral han garantizado que la presencia de la heredera no alterará el día a día del centro, siendo tratada como una alumna más dentro de las aulas. Pese a la expectación mediática generada alrededor del campus de la Carlos III y a la presencia constante de teléfonos móviles, no ha trascendido ninguna fotografía del interior de las clases, un logro colectivo atribuido tanto al discreto dispositivo de seguridad como al profundo respeto de estudiantes y profesores para salvaguardar su privacidad.