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Zapatero, en un lío de faldas: las 36 mujeres del rey saudí y los 100 millones al Emérito

El imputado ex presidente atribuye al fallecido Abdalá de Arabia Saudí el regalo de las joyas halladas en su despacho, recuperando así la figura de un monarca muy próximo al Emérito.

Zapatero, en la Audiencia Nacional por el 'caso Plus Ultra'.

Zapatero, en la Audiencia Nacional por el 'caso Plus Ultra'.CESAR VALLEJO RODRIGUEZ

David Lozano
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José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto nombre y apellidos al supuesto origen de las joyas que la Policía encontró en una caja fuerte de su despacho. El ex presidente del Gobierno asegura ahora ante el juez que tres juegos de joyería, valorados en 1,3 millones de euros, fueron un regalo personal del entonces Rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz. Una explicación que abre, inevitablemente, una nueva derivada alrededor de aquellas piezas y del peculiar personaje al que Zapatero atribuye su procedencia.

Abdalá bin Abdulaziz, fallecido en enero de 2015, fue uno de los hombres más poderosos y ricos de Arabia Saudí. Llegó al trono en 2005, cuando tenía 80 años, después de haber ejercido durante una década como regente de facto debido a los problemas de salud de su hermano, el Rey Fahd. Gobernó hasta su muerte y mantuvo durante esos años una estrecha relación con España y, especialmente, con el Rey Emérito.

Ahora sale a la luz la trayectoria del monarca saudí después de que Zapatero haya asegurado ante la Audiencia Nacional que fue precisamente él quien le entregó las joyas durante su visita oficial a Madrid en junio de 2007. Según el escrito del expresidente, se trató de una "atención personal" que aceptó como muestra de "deferencia" y respeto hacia el monarca.

La figura de Abdalá añade además un elemento llamativo al relato. Diversas fuentes internacionales sitúan en alrededor de 30 el número de mujeres con las que contrajo matrimonio y en unos 35-36 los hijos que tuvo. Una agitada vida familiar que acompañó a un monarca perteneciente a una de las familias reales más poderosas del mundo y cuya enorme fortuna fue estimada por Forbes en 18.000 millones de dólares en 2010.

Pero si existe un vínculo especialmente significativo para España, ese es el que mantuvo con Juan Carlos I. Abdalá y el Emérito cultivaron durante años una relación personal y política muy estrecha. Ambos aparecen juntos en numerosas imágenes oficiales y el monarca saudí tuvo un papel relevante en algunas operaciones de interés para España, entre ellas las relacionadas con el proyecto del AVE a La Meca.

En 2008, además, Abdalá ordenó una transferencia de 100 millones de dólares al entonces Rey de España, una cantidad que posteriormente fue depositada a través de la Fundación Lucum en Panamá. La cifra equivalía aproximadamente a 65 millones de euros. Juan Carlos I se refirió posteriormente a aquel dinero en sus memorias como "un regalo que no supe rechazar" y calificó la aceptación de "un grave error".

El contraste resulta especialmente llamativo por el perfil político de Zapatero. El ex presidente socialista ha recurrido ahora precisamente a un monarca saudí para explicar la procedencia de unas joyas que permanecieron durante años en su poder. Y lo hace casi dos décadas después de aquella visita oficial de Abdalá a La Moncloa.

Según el relato aportado al juez, el encuentro se produjo durante la estancia del  Rey saudí en Madrid los días 18 y 19 de junio de 2007. Abdalá participó entonces en varios actos oficiales, fue recibido por el Rey Juan Carlos y asistió a una cena ofrecida por Zapatero en La Moncloa. Allí, según la versión del expresidente, habría entregado las joyas que ahora están bajo investigación.

El problema para Zapatero es que aquella explicación todavía necesita acreditarse. Asegura que en junio de este año pidió a Arabia Saudí que confirmara el regalo, pero Riad no había respondido cuando presentó su escrito ante la Audiencia Nacional. Además, el mismo día de 2007 recibió otros obsequios del monarca, entre ellos dos relojes de sobremesa, que sí fueron incorporados al Patrimonio Nacional.

Así, el nombre de Abdalá vuelve a aparecer en España once años después de su muerte y lo hace unido a dos protagonistas aparentemente alejados entre sí: Zapatero, que ahora recurre a él para explicar sus joyas, y el Rey Emérito, su viejo amigo español al que el monarca saudí llegó a entregar 100 millones de dólares. 

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