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La Emérita rejuvenece y brilla en Estados Unidos hasta con prendas inadecuadas

Doña Sofía pone fin a su viaje a América con una imagen que revitaliza su figura para cerrar su intensa agenda en Nueva Orleans

La Reina Sofía, en uno de los actos en Nueva Orleans.

La Reina Sofía, en uno de los actos en Nueva Orleans.Casa de S.M. el Rey

David Lozano
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La Reina Emérita ha vuelto a demostrar que no necesita un gran despliegue de protocolo para convertirse en una de las protagonistas de cualquier acto. Doña Sofía ha puesto punto final a su viaje a Nueva Orleans con una imagen especialmente desenfadada, cómoda y juvenil que no ha pasado desapercibida: pantalón marrón chocolate, americana blanca, zapatillas deportivas negras y, como contrapunto, sus inseparables perlas.

A sus 87 años, la madre de Felipe VI ha cerrado así una intensa visita a Estados Unidos en la que ha combinado compromisos institucionales, historia, cultura y encuentros con descendientes de españoles. Un viaje de cuatro días centrado en recuperar la huella española en Luisiana y en los vínculos históricos entre España y Estados Unidos, pero en el que Doña Sofía también ha dejado varias estampas que muestran una faceta mucho más natural de la Emérita.

La última jornada estuvo marcada por dos actos especialmente significativos. El primero fue una ofrenda floral ante la estatua del general Bernardo de Gálvez, situada en Canal Street, acompañada por la alcaldesa de Nueva Orleans, Helena Moreno, y otras autoridades. Allí participó en la interpretación de los himnos nacionales de España y Estados Unidos y en el homenaje a los españoles caídos.

Para la ocasión, Doña Sofía apostó por una combinación que difícilmente podría resultar más cómoda sin renunciar a la elegancia. El pantalón amplio en marrón chocolate y la americana cruzada blanca construían un conjunto clásico, pero fueron las zapatillas deportivas negras, que muchos consideran inadecuada, las que aportaron ese punto inesperado que rejuvenecía por completo la imagen de la Reina Emérita.

Y ahí estaban también las perlas. Dos collares gruesos alrededor del cuello, pendientes rematados con una perla y un broche en forma de flor completaban un estilismo en el que la sofisticación de las joyas contrastaba con el carácter informal del calzado. Una mezcla que demuestra que Doña Sofía sabe adaptar su imagen al terreno sin necesidad de renunciar a sus señas de identidad.

Después de la ofrenda floral, la Emérita se trasladó al Chalmette High School Performing Arts Center, en la parroquia de St. Bernard, donde mantuvo un encuentro con los llamados "isleños". Se trata de los descendientes de los aproximadamente 1.900 emigrantes canarios que llegaron a Luisiana entre 1778 y 1783 para poblar y defender aquel territorio de la Corona española.

Aquellos colonos dejaron su huella en localidades como Galveztown, Barataria o Valenzuela y algunos participaron en las campañas españolas de apoyo a las Trece Colonias durante la Guerra de Independencia estadounidense. Más de dos siglos después, sus descendientes mantienen viva aquella identidad a través de sus tradiciones, su música y su cultura.

Este encuentro sirvió además para poner el broche a la participación de Doña Sofía en el III Simposio America&Spain250, organizado por el Queen Sofía Spanish Institute y The Historic New Orleans Collection, con la colaboración de la Fundación Reina Sofía y la Fundación Ramón Areces. Durante cuatro días, expertos de ambos lados del Atlántico han abordado el papel de España en Luisiana y su contribución a la independencia de Estados Unidos.

Pero más allá de la historia y de la agenda institucional, la Reina Emérita vuelve a España dejando una de esas imágenes que explican por qué su estilo continúa despertando interés. Perlas, americana, pantalón amplio y zapatillas deportivas. 

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