Jesulín zanja 25 años de guerra televisada con Belén Esteban: demanda millonaria
El de Ubrique lo tiene claro y ha dicho basta. Busca ahora el mejor especialista en delitos contra el honor. María José Campanario se une a la aventura judicial

María José Campanario y Jesulín de Ubrique.
Jesulín de Ubrique parece dispuesto a hacer algo que no había hecho en los más de 25 años de guerra pública con Belén Esteban: llevar el enfrentamiento hasta el juzgado. Lo que durante décadas se ha librado en platós, revistas, exclusivas y declaraciones a los medios amenaza ahora con cambiar definitivamente de escenario. El torero ha dejado en manos de sus abogados las últimas acusaciones de la madre de su hija Andrea y el movimiento del despacho que le representa apunta a que esta vez la advertencia podría ir mucho más lejos.
El paso resulta especialmente significativo porque hasta ahora Jesulín nunca había denunciado a Belén Esteban por la interminable batalla mediática que ambos han protagonizado desde que terminaron su relación. Ni siquiera después de algunos de los episodios más duros de esta historia había optado por acudir a los tribunales contra la mujer con la que comparte a su hija mayor. Ahora, sin embargo, la situación parece haber alcanzado un punto de no retorno después de las dos entrevistas concedidas por Belén en ¡De Viernes!.
El despacho que representa a Jesulín y a María José Campanario, AVERUM Abogados, busca precisamente un especialista en derecho al honor, la intimidad y la propia imagen mientras analiza las posibles acciones legales. Según cuenta El Confidencial Digital, el bufete quiere reforzarse con un perfil con experiencia en procedimientos civiles, audiencias previas y juicios, además de conocimientos en protección de datos. El movimiento coincide con el análisis jurídico de las declaraciones realizadas por Belén, aunque el propio medio advierte de que la incorporación no tiene por qué estar destinada exclusivamente a este caso.
La cuestión es que el matrimonio Janeiro-Campanario ya había cambiado de estrategia antes incluso de la segunda entrevista. El pasado 2 de octubre sus abogados difundieron un comunicado en el que desmentían "de manera categórica e íntegra" las manifestaciones de Belén y advertían de que, una vez terminara su ciclo de intervenciones televisivas, estudiarían el conjunto de sus declaraciones. Dejaban además expresamente reservadas las acciones legales por posibles vulneraciones del derecho al honor, la intimidad personal y familiar o la propia imagen, incluyendo las vías civil, penal y administrativa.
Y Belén no retrocedió. Todo lo contrario. En su regreso a Telecinco contó con la autorización expresa de Andrea Janeiro para hablar de determinados episodios de su vida, aunque la joven dejó claro que quiere seguir siendo anónima y alejada de los medios. Belén utilizó esa autorización para recuperar episodios de la infancia de su hija, cuestionar la relación con su padre y denunciar supuestas diferencias de trato respecto a Julia Janeiro.
Fue precisamente ahí donde la vieja guerra adquirió una dimensión nueva. Porque una cosa es discutir durante años en televisión y otra muy diferente que aquellas declaraciones terminen incorporadas a una demanda y sean examinadas por un juez. De hecho, la propia Belén ha retado públicamente a Jesulín a hacerlo. Primero aseguró que no tenía miedo y, este mismo jueves, después de conocer los últimos movimientos legales, fue todavía más directa: "A mí a día de hoy no me ha llegado nada. Pero que si la recibo, yo también tengo muy buenos abogados". Y lanzó una pregunta que resume perfectamente la dimensión temporal de esta batalla: "¿Por qué no me han demandado hace 27 años?".
La respuesta, si finalmente llega, podría ser precisamente esa demanda que durante un cuarto de siglo nunca se produjo. Una acción judicial que, además, tendría una posible derivada económica importante.