El Emérito regresa a España con una desgarradora noticia a la que enfrentarse

Don Juan Carlos regresa a Sanxenxo con la ilusión de volver a ponerse al frente del Bribón, pero sus problemas de movilidad mantienen en el aire su participación

El Rey Juan Carlos en el Bribón, el pasado abril en Sanxenxo.Europa Press

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Don Juan Carlos vuelve a mirar al mar, pero esta vez la incógnita no está únicamente en el viento, el estado de la ría o las posibilidades del Bribón en la competición. El Rey Emérito regresa a Sanxenxo con una pregunta mucho más personal: si su cuerpo le permitirá volver a hacer lo que lleva décadas disfrutando como pocas cosas en su vida, ponerse al frente de su embarcación y competir en una regata. A sus 88 años, la posibilidad de que su estado físico termine imponiéndose a su pasión por la vela empieza a adquirir una dimensión especialmente difícil de asumir.

El padre de Felipe VI tiene previsto llegar este jueves a la localidad pontevedresa para seguir de cerca el Trofeo Xacobeo, cuya próxima serie de la Liga Española de 6 Metros se disputa los días 17 y 18 de octubre. Sin embargo, su presencia en Galicia no garantiza que vaya a salir al agua como patrón del Bribón. Según Monarquía Confidencial, los problemas de movilidad que arrastra en la pierna izquierda condicionan sus movimientos a bordo y obligan a esperar hasta el último momento para saber si finalmente competirá.

"Depende de él, de cómo se encuentre", explican fuentes próximas al evento, que prefieren no dar por segura su participación. La embarcación está preparada y la tripulación espera saber si podrá contar con el Emérito al timón o si tendrá que conformarse con seguir la prueba desde tierra o desde una embarcación auxiliar.

Para Don Juan Carlos, esa diferencia va mucho más allá de una cuestión deportiva. Sanxenxo se ha convertido en uno de los pocos lugares en los que mantiene una rutina ligada a una pasión que le acompaña desde hace décadas. Lejos de los actos oficiales y del protocolo de Zarzuela, la vela le permite reencontrarse con una faceta personal que ha sobrevivido a los cambios de su vida y a su salida de España en 2020. El mar ha sido durante años uno de sus grandes refugios y el Bribón, mucho más que un barco.

Pero el paso del tiempo empieza a plantearle una dificultad que ni su entusiasmo ni sus ganas de competir pueden resolver por sí solos. Los problemas físicos le han obligado en los últimos meses a alternar las jornadas al frente de la embarcación con otras en las que ha seguido las regatas desde una lancha auxiliar. En junio Don Juan Carlos llegó a recuperar el puesto de patrón después de una etapa en segundo plano, una vuelta que permitió comprobar que todavía podía ponerse al timón, aunque no eliminaba las limitaciones que condicionan sus movimientos.

Ahora, la nueva visita a Galicia devuelve la incertidumbre. La cuestión no es solo si podrá participar este fin de semana, sino cuánto margen le queda para seguir haciéndolo en las condiciones que él desea. Aceptar que quizá tenga que renunciar a competir con regularidad supone enfrentarse a una realidad que puede resultar especialmente dura para alguien que ha encontrado en la vela una de sus grandes motivaciones.

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No hay, por el momento, una decisión definitiva sobre su participación en el Trofeo Xacobeo ni una confirmación de que vaya a abandonar las regatas. El propio entorno del club insiste en que todo dependerá de cómo se encuentre antes de soltar amarras. Sería prematuro, por tanto, hablar de una despedida del Bribón o de una retirada definitiva del mar.