La pillada a Pedro Sánchez tras el beso a Begoña Gómez dinamita su historia de amor
El ósculo del presidente a su mujer en el mitin de Fuenlabrada incendia las redes sociales. Una expresión de resignación, captada justo después, alimenta las sospechas sobre montaje electoral.

Pedro Sánchez, y el beso a Begoña Gómez.
Pedro Sánchez quería que todo el mundo viera cuánto quiere a Begoña Gómez. Pero, desde que el presidente del Gobierno convirtió el ya famoso mitin de Fuenlabrada en una declaración pública de amor a su mujer, hay un detalle que amenaza con eclipsar el mensaje que pretendía transmitir: la expresión de su rostro inmediatamente después del beso.
Una mueca, que desde luego transmite muy poco amor, que hemos visto en ESdiario que algunos usuarios de X interpretan como una señal de incomodidad y que ha disparado las dudas sobre la espontaneidad de una escena que el PSOE se ha apresurado a convertir en imagen de campaña.
El momento se produjo el pasado sábado, 17 de octubre, cuando Sánchez subió al escenario del Centro de Arte Tomás y Valiente, en Fuenlabrada, y decidió arrancar su intervención dirigiéndose directamente a su esposa. "Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer", proclamó ante los militantes socialistas. Después añadió que los intentos de quebrarles habían conseguido el efecto contrario y remató con un rotundo "que lo escuchen alto y claro: te quiero".
Begoña Gómez, que se encontraba en primera fila, se levantó para abrazarle y besarle mientras los asistentes aplaudían y María Jesús Montero, bailes a parte, se ‘moría de amor’
La mueca que cambia el relato
Una usuaria puso el foco en ese instante. En un mensaje difundido en X, invitó a observar el rostro del presidente después del beso y describió una expresión que, a su juicio, no transmitía entusiasmo, sino una sensación de incomodidad y resignación. Su comentario cuestionaba así la película romántica que, en su opinión, se pretendía vender desde el escenario.
La publicación se suma a una catarata de reacciones críticas, bromas y memes que han convertido el beso en uno de los episodios más comentados de la precampaña. Algunos usuarios hablan de gesto forzado; otros consideran que el presidente parecía estar cumpliendo con un montaje, otro más: Fijaos en el gesto de Sánchez después del beso.
Esa mueca no parece la de un hombre entusiasmado. Pasa del beso a una expresión muy seria, casi de incomodidad. Como de resignación.
No sé qué película nos querían vender. Pero el protagonista parece harto del rodaje,
La polémica ha llegado al terreno del análisis de la comunicación no verbal. El experto José Luis Martín Ovejero, en declaraciones recogidas por La Razón, describió a Sánchez como tenso e incómodo durante parte de la intervención y llamó la atención sobre su sonrisa, la posición de sus manos y la forma de iniciar el abrazo.
Amor, campaña y sus mentiras
El problema para Pedro Sánchez es que el gesto llega en un momento en el que la credibilidad del presidente está por los suelos. Sus rectificaciones, sus mentiras y las promesas incumplidas se han convertido en el emblema de su gestión..
Todo apunta a montaje porque además el partido no se limitó a dejar que las imágenes circularan. El PSOE compartió el beso y lo acompañó del lema "La fuerza del amor", una adaptación de su mensaje de campaña, "La fuerza de la gente". La intimidad de la pareja quedó así incorporada de manera explícita al relato electoral.
El PP comparó la escena con la campaña de Cristina Fernández de Kirchner y difundió una imagen manipulada en la que Sánchez aparecía besando a José Luis Ábalos. La reaparición pública de Begoña Gómez en un acto socialista, después de saber que se sienta en el banquillo, va más allá de lo sentimental. Huele y mucho a una operación para desplazar el foco de la corrupción.
Chismógrafo
Ni rubia ni morena: la realidad sobre la misteriosa joven de Roca Rey tras romper con Tana Rivera
Isabel de Dios