Meghan Markle da un paso más contra su padre tras salir a la luz la carta que alertó a la Policía
La investigación abierta en Filipinas contra Thomas Markle y la revisión policial de una antigua denuncia reavivan la ruptura familiar. Meghan insiste en que alejó a sus hijos de su abuelo para protegerlos, mientras su padre niega las acusaciones.

Meghan Markle
La polémica vuelve a sacudir a la familia de Meghan Markle. Thomas Markle, padre de la duquesa de Sussex, ha salido públicamente al paso de las acusaciones relacionadas con la presunta posesión de material de pornografía infantil en una de sus propiedades en Filipinas. Mientras niega cualquier implicación en los posibles delitos investigados, nuevas informaciones sobre el testimonio de su primera esposa vuelven a poner el foco en una ruptura familiar que dura años.
En declaraciones al Daily Mail, Thomas Markle rechazó haber mantenido relaciones sexuales con menores de edad. «Nunca he mantenido relaciones sexuales con nadie menor de 18 años», aseguró. No obstante, reconoció haber recurrido a los servicios de prostitutas durante sus viajes a Filipinas, país donde reside actualmente.
«Me gustan las mujeres asiáticas, pero eso no es un delito», afirmó al periódico británico, defendiendo que sus encuentros fueron con mujeres adultas.
La controversia surgió tras las informaciones sobre la supuesta aparición de material de pornografía infantil en una de sus propiedades. Preguntado por una fotografía en la que presuntamente aparecería un hombre con barba abusando sexualmente de una menor, Thomas negó ser el protagonista. «Nunca he aparecido en una fotografía como esa», declaró.
El padre de Meghan también sostiene que el material podría haber sido colocado en su propiedad por otras personas y califica las acusaciones de falsas. Por el momento, las informaciones conocidas no permiten dar por probados los hechos denunciados ni establecer su responsabilidad penal.
La carta de su primera esposa que salpica a Thomas Markle
Las declaraciones de Thomas coinciden con la difusión de nuevos detalles sobre una carta que Roslyn Loveless, su primera esposa, habría enviado a la Policía Metropolitana de Londres en 2019. Según publicó The Sun, el documento recogía el relato de una conversación en la que ella le habría preguntado por las acusaciones de abuso sexual infantil.

Thomas Markle, padre de Meghan.
«Interrogué a Thomas padre; él negó la acusación [de abuso sexual infantil], pero afirmó que fue a Filipinas y Tailandia porque allí los niños de 12 años son mayores de edad», habría escrito Loveless, según el periódico británico.
La afirmación constituye un testimonio atribuido a su exmujer y no una prueba concluyente de que la conversación se produjera en esos términos. Loveless, fallecida en 2024, estuvo casada con Thomas Markle entre 1965 y 1975. Juntos tuvieron dos hijos: Samantha, cuyo nombre de nacimiento es Yvonne Marie, y Thomas Wayne Jr.

Thomas Markle
Por su parte, Thomas ha expresado sus sospechas de que su hijo pudo participar en la comunicación que alertó sobre la posible existencia de material ilegal. Sin embargo, no ha presentado pruebas que respalden esa hipótesis.
La carta policial que marcó la ruptura entre Meghan y su padre
El caso también ha vuelto a recordar la carta que la Policía Metropolitana de Londres envió a Meghan Markle en 2019 para informarla de varias acusaciones relacionadas con su padre. El cuerpo policial confirmó que la comunicación fue remitida a la oficina de los duques de Sussex, aunque precisó que no se envió a otras fuerzas policiales de fuera del Reino Unido.
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Según las informaciones publicadas, aquella misiva influyó en la decisión de Meghan de impedir el contacto entre Thomas Markle y sus hijos, Archie y Lilibet. La duquesa ha explicado que el contenido de la carta fue determinante para proteger a los pequeños ante las acusaciones que había conocido.
Thomas ha reconocido que la relación con su hija continúa rota y que no ha tenido ocasión de ofrecerle directamente su versión de los hechos. Mientras las acusaciones siguen rodeadas de incógnitas, la distancia entre padre e hija permanece como una de las consecuencias más visibles de una polémica que vuelve a sacudir a la familia real británica por extensión.