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Luitingo reaparece para denunciar a Jessica Bueno y desearle “que sufra”

El cantante rompe su silencio sobre su tormentosa ruptura con la modelo, asegura que lo pasó muy mal y deja una advertencia a Robert Mendoza mientras reclama que ella se ponga en su piel.

Luitingo y Jessica Bueno. paseando en una imagen de archivo.

Luitingo y Jessica Bueno. paseando en una imagen de archivo.GTRES

David Lozano
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Luitingo ha decidido que ya ha pasado suficiente tiempo como para contar cómo vivió el final de su historia de amor con Jessica Bueno. El cantante, que conoció a la modelo en la casa de GH VIP a finales de 2023, llevaba meses alejado del foco mediático en lo que respecta a su ruptura. Ahora, coincidiendo con el reconocimiento recibido por su trayectoria musical, ha vuelto a hablar y sus palabras tienen destinatarios muy concretos.

La relación parecía ir viento en popa. El artista llegó a hacer las maletas para instalarse en Bilbao junto a Jessica y sus tres hijos, pero ni la convivencia ni el posterior traslado a Sevilla lograron evitar el desenlace. En febrero de 2025 anunciaron su separación y, desde entonces, las versiones sobre lo ocurrido y los reproches cruzados han mantenido viva una historia que parecía destinada a quedar enterrada.

Según recoge La Razón, Luitingo ha explicado que la ruptura le pasó una factura personal y profesional considerable. El cantante sostiene que prefirió no sentarse en un plató para contar su versión porque quería proteger su salud mental y a su familia. Sin embargo, en sus últimas declaraciones ha dejado claro que el silencio no significa que haya olvidado todo lo sucedido.

“Que sufra lo que sufrí yo”

“Lo pasé súper malamente”, reconoce el artista, que encontró en sus padres el principal apoyo durante aquella etapa. Llegó a vivir con ellos durante un tiempo y, según ha contado, también tuvo que recurrir a un especialista para afrontar las consecuencias de las críticas recibidas en las redes sociales y en televisión.

Luitingo considera que se vio atrapado en una situación en la que cualquier decisión podía volverse en su contra. Si no acudía a los programas, le criticaban; si se planteaba hacerlo, también. “Decidí luchar por la salud mental antes que ganar dinero fácil como hizo mucha gente” ha explicado, defendiendo que no quiso convertir su vida sentimental en un negocio televisivo.

Pero hay una espina que sigue clavada. El cantante sostiene que había prometido no hablar públicamente de Jessica y que esperaba un compromiso equivalente por parte de ella. “Cosa que me prometieron a mí y nunca se cumplió esa palabra”, lamenta. Según su relato, el episodio le costó seguidores, oportunidades profesionales y parte de la imagen que había construido dentro del sector musical.

Aunque asegura que ha pasado página, sus declaraciones dejan entrever que todavía le gustaría que la otra parte comprendiera el daño que, en su opinión, sufrió él y su entorno. “No quiero que a nadie le pase nada malo”, matiza, antes de expresar lo que realmente desea: “Solo que la gente sufra un poquito lo que sufrí yo con mi familia”.

Una frase que devuelve la ruptura al primer plano y que contrasta con su insistencia en que su vida actual atraviesa un momento feliz, centrado en la música, los proyectos profesionales y los suyos.

Recado al nuevo amor de Jessica

La parte más llamativa de sus declaraciones llega cuando se refiere a Robert Mendoza, el violinista con el que Jessica Bueno mantiene una relación sentimental y con quien está cerca de cumplir un año de noviazgo.

Luitingo no quiere convertir al músico en protagonista de una guerra que considera pasada. Asegura que no lo conoce personalmente, aunque ambos se mueven en el mundo de la música, y le desea que su relación con la modelo salga adelante. Pero introduce una advertencia que difícilmente pasará inadvertida.

“Espero que vaya bien y no pase la fatiga que pasé yo”, afirma. Un deseo de apariencia conciliadora que, a la vez, deja flotando la sombra de su propia experiencia sentimental.

El cantante también reconoce que no descarta hablar algún día en televisión. Aunque hasta ahora ha preferido mantenerse al margen, advierte de que ha permitido muchas cosas y que podría dejar de callar si considera que vuelve a repetirse la situación. «A la tercera no me callo”, viene a decir, dejando abierta una puerta que hasta ahora había mantenido cerrada.

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