Las dramáticas fotos familiares de De Miguel antes de morir y Owono, el portero sin infancia
El fútbol ha unido para siempre los destinos de dos jóvenes que hasta el lunes tenían por delante toda una vida. El delantero del Tenerifefallecía tras el choque con el portero del Andorra

Jesús de Miguel, Demi, con su recién nacida.
El fútbol tiene días en los que el marcador deja de importar. Días en los que no hay victoria posible, ni derrota que explicar, ni rival al que señalar. Lo ocurrido en el Heliodoro Rodríguez López ha convertido un lance del juego en una tragedia que ha conmocionado al deporte español y que ha dejado dos vidas unidas para siempre por un desenlace devastador. Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, ha fallecido a los 30 años después de sufrir una parada cardiorrespiratoria tras chocar con el portero del Andorra, Jesús Owono. Y mientras una familia intenta asimilar que ha perdido a uno de los suyos, el guardameta vive también el impacto de una acción que jamás habría querido protagonizar.
Jesús de Miguel Alameda, al que sus compañeros y amigos llamaban cariñosamente Demi, había conseguido abrirse camino en el fútbol a base de trabajo y constancia. Nacido en Madrid el 21 de septiembre de 1996, se formó en las categorías inferiores del Fuenlabrada y del Leganés, antes de comenzar una trayectoria que le llevó por distintos clubes de categorías nacionales. Internacional de Madrid, Fuenlabrada, Unión Adarve, Navalcarnero, Unionistas y Castellón fueron algunas de las camisetas que vistió antes de llegar al Tenerife en el verano de 2025.
En Castellón dejó una huella especial. Allí disputó tres temporadas, marcó 25 goles en 88 partidos y contribuyó al ascenso del equipo, que terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más importantes de su carrera. Después llegó el Tenerife, con el que también había conseguido subir de categoría. Una trayectoria construida lejos de los focos de las grandes estrellas, pero con la satisfacción de quien ha peleado cada paso para alcanzar el fútbol profesional.
Fuera del terreno de juego, su mundo tenía dos nombres fundamentales: María y Carla. Su pareja y la hija de ambos, que apenas tiene un año y cuatro meses, eran el centro de su vida. Las fotos familiares ahora ponen los pelos de punta. La pequeña nació a finales de junio de 2025, cuando el Castellón anunció con alegría la paternidad del delantero. Ahora, aquella noticia feliz se ha convertido en uno de los recuerdos más dolorosos para quienes le querían.
La familia había vivido ya un episodio de enorme angustia en un estadio. En marzo de 2025, cuando María estaba embarazada, sufrió una crisis epiléptica en la grada durante un partido del Castellón contra el Burgos. El encuentro tuvo que detenerse y De Miguel, que había sido sustituido, saltó rápidamente al terreno de juego para acudir junto a ella. Todo quedó entonces en un susto, pero la escena dejó una imagen de la estrecha unión de la pareja. María recibió asistencia y fue trasladada a un centro hospitalario, donde se confirmó que se encontraba bien.
Al otro lado de esta historia está Jesús Lázaro Owono Ngua, el portero del Andorra, de 25 años, nacido en Bata, Guinea Ecuatorial. Su biografía también está marcada por el esfuerzo y los sacrificios familiares, de aquí para allá sin poder disfrutar de una infancia normal. Su madre se trasladó a España para buscar un futuro mejor y él llegó con apenas ocho años a San Sebastián, donde aprendió euskera y comenzó a jugar al fútbol en las categorías inferiores del Antiguoko, vinculado a la Real Sociedad.
A los 16 años decidió dar otro paso y abandonar el hogar familiar para incorporarse a los juveniles del Deportivo Alavés. Fue una decisión difícil, pero necesaria para continuar creciendo como futbolista. En una entrevista recordó cómo se lo comunicó a su madre: "Lo siento, mamá, pero tengo que hacer mi vida". La familia ha sido siempre su principal motor. En otra conversación llegó a expresar su sueño de poder reunir a sus padres y hermanos bajo un mismo techo y permitirles dejar de trabajar.
Owono tampoco ha construido su vida únicamente alrededor del fútbol. Comenzó estudios de Administración y Dirección de Empresas, presume de haber conseguido matrículas de honor y encuentra en la filosofía estoica una herramienta para afrontar las situaciones que escapan a su control. También ha hablado abiertamente de los episodios racistas que ha sufrido en los terrenos de juego y de la importancia de cuidar su salud mental.
Precisamente por esa forma de entender la vida, el desenlace del lunes supone un golpe difícil de describir. El portero salió del campo profundamente afectado y quiso conocer la evolución de De Miguel. El medio también relata que recibió insultos en el estadio y en redes sociales, hasta el punto de cerrar su cuenta de Instagram. Su intención era trasladar sus disculpas a la familia antes de realizar una comunicación pública.
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